«Como decíamos ayer...»

M.G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

DEPORTES

Miguel Conde condujo la presentación de Hopkins.
Miguel Conde condujo la presentación de Hopkins. JORGE RIVEIRO< / span>

Hopkins, como Fray Luis de León, no nota el tiempo alejado de la cátedra

28 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ni Bernard Hopkins es Fray Luis de León ni han pasado cinco años hasta su regreso para impartir magisterio, en su caso baloncestístico. La distancia en el tiempo es de cinco meses desde que el jugador pisase el Multiusos de Sar por última vez. Y, en su vuelta, al igual que apuntó el humanista y religioso en el reencuentro con la cátedra, podría hacer suyo aquello de: «Como decíamos ayer...».

El grito de guerra del Obradoiro es muy clásico: «Un, dos, tres ¡Obrá!. La pasada campaña, el pívot de Baltimore era el que marcaba las cifras con su voz y el grupo completaba con el apócope. Ahora es Oriol Junyent el que prende la mecha. Pero, al volver Hopkins, podría haberse generado una situación un tanto incómoda. No fue el caso, en absoluto. Oriol no dijo nada, su compañero interpretó el silencio, entonó el «un, dos tres» y el colectivo completó la secuencia. Como decíamos ayer...

Esa continuidad no solo tiene su reflejo en los gestos. Quien presenciase el entrenamiento de ayer habrá comprobado que al veterano Hop tampoco se le han olvidado los sistemas. Ni en los ejercicios específicos ni en el partidillo parecía un recién llegado que buscase su sitio.

Lo cierto es que se le ve contento con esta prórroga que le ha ofrecido el Obradoiro. Por primera vez en quince años, en septiembre pudo disfrutar de su familia, y ya se había hecho a la idea de entrenar en un instituto. Pero el corazón pesa mucho, el suyo le pide baloncesto, y si además es en Sar, con más motivo. Es más, precisó que, en cualquier otro escenario, hubiese dicho que no. Lo que no podía era negarse a reencontrarse con el mismo cuerpo técnico, cuatro jugadores del pasado curso y una ciudad en la que se confiesa muy a gusto.

Y ahí está, casi como si hubiese empezado la pretemporada con el grupo. Salvo en el fondo físico, porque en ese campo sí que nota la desventaja con sus compañeros.

Primeras impresiones

Le ha bastado un entrenamiento para hacerse una idea del perfil del nuevo Obradoiro, «un equipo joven y con coraje». En realidad, utilizó una expresión más castiza, con la que comparte el significado y las dos primeras letras.

Advierte de que el colectivo es distinto en la configuración, sobre todo porque «ahora hay un cinco muy grande y tres bases». La temporada anterior eran dos. También apunta a otra diferencia, la de la juventud. Percibe más hambre en el día a día. Por contra, hay menos experiencia, sin jugadores con pasado en la NBA o en equipos grandes de otras ligas europeas.

En Sar y en Santiago se siente feliz: «Es mi segunda casa. La afición es la mejor de la ACB. Esta competición necesita a esta gente y esta ciudad necesita la Liga Endesa, es mi opinión. La gente aquí es impresionante. He estado en muchos equipos. En la pista estamos cinco jugadores, pero con esta gente somos seis o siete. El día de Zaragoza fue impresionante. Una hora y media después del partido seguía en la grada. Esto es baloncesto».

«Este competición necesita a esta gente y esta ciudad necesita la Liga Endesa, es mi opinión»