El Octavio rozó el milagro ante el Atlético de Madrid

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Cerillo se convirtió en el máximo anotador del Octavio con ocho dianas en Vistalegre.
Cerillo se convirtió en el máximo anotador del Octavio con ocho dianas en Vistalegre. xoan c. gil< / span>

Cayó derrotado 28-25 tras mandar en el marcador buena parte del encuentro

03 oct 2012 . Actualizado a las 14:03 h.

Tanteador cada 5 minutos: 1-1, 4-5, 8-8, 10-10, 12-13 y 14-17 (Descanso) 17-19, 20-20, 23-22, 24-23, 25-24 y 28-25 (Final)

Árbitros y exclusiones: Martín Franco y Fernández Fernández. Excluyeron por dos minutos a Gojun (2), Sánchez Migallón (2) y Jurkiewicz por el Atlético de Madrid; y a Jabato, Frade, Dasilva y Cerillo por el Academia Octavio.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la quinta jornada de la Liga ASOBAL disputado en el Palacio de Vistalegre ante 84 espectadores.

Dahl; Masachs (3), Barachet (2), Ferrer (2), Jurkiewicz (8), Jonas Kallman (3) y Romero (1) -equipo inicial- Antonio Díez (ps), Sánchez Migallón, Davis (2), Roberto García (2), Cañellas (3), Gojun y Lazarov (2)

Lloria; Hermida (2), Dasilva (1), Frade (4), Vargas, Jabato y Cerillo (8, 2p) -equipo inicial- Chantada (ps), Cacheda (4), Macías, Filip Kallman (3) y Polakovic (3)

Solo la decidida actuación del lateral polaco Jurkiewicz privó al Academia Octavio de regresar a casa con puntos. Y es que los gallegos obligaron al Atlético de Madrid a remontar (28-25) un encuentro en el que el juego visitante estuvo a la altura del rival. Los de Quique Domínguez a punto estuvieron doblegar a un equipo que a priori parecía inaccesible.

El Academia Octavio, un conjunto sin grandes nombres pero con oficio, buscó una y otra vez al pivote Víctor Frade, que no desaprovechó la confusión local para sacar una y otra vez los colores a la defensa del equipo madrileño. La 6-0 en la que los de Dujshebaev se han visto obligados a refugiarse, ante las dificultades de los numerosos refuerzos para asimilar el habitual 5-1, tiene un auténtico agujero en la línea de seis metros, y el Octavio lo vio claro. Todo lo contrario que el Atlético, que pese a que buscó con insistencia a Ángel Romero, no logró conectar nunca con el pivote. Esta circunstancia acabó por convertir el ataque rojiblanco, que ayer no pudo contar con el croata Ivano Balic, en una sucesión de meras acciones individuales.

Nada que ver con el juego colectivo en el que se apoyó el cuadro vigués, que cuando encontró cerrados los caminos a Frade, hizo circular con paciencia el balón hasta encontrar a los extremos, especialmente el izquierdo, desde donde Cerillo desesperó al portero noruego Magnus Dahl, que acabó en el banquillo. Una jugada repetida una y otra vez hasta la saciedad por el Academia Octavio, que se marchó al descanso con una inesperada, aunque no sorprendente por el desarrollo del primer tiempo, ventaja de tres tantos (14-17) en el marcador.

Cambio de papeles

Pero ni tan suculenta renta, ni el rigor táctico con el que siguió comportándose el equipo gallego en la segunda mitad, sirvió a los de Quique Domínguez para conservar su ventaja en un segundo período en el que el Atlético hizo valer la diferencia de potencial entre ambas plantillas.

Ya que única y exclusivamente a la diferencia de calidad individual entre uno y otro conjunto puede achacarse la remontada del Atlético, que encontró en el guardameta Dahl y, sobre todo, en el lateral polaco Mariuz Jurkiewicz sus auténticos salvadores.

Los ocho goles de Jurkiewicz, cinco de ellos en la segunda mitad, y las paradas del nórdico permitieron a los de Dujshebaev dar la vuelta (21-20) a un marcador, que sin embargo, no se decantó definitivamente para los locales hasta los últimos cinco minutos, en los que una exclusión de Cerillo, acabó (28-25) con el sueño de los gallegos, que plantaron cara al Atlético de Madrid y ofrecieron un recital de trabajo duro.