En su afán por acumular poder, el portugués ha pasado por encima de directivos, técnicos, jugadores y hasta del cocinero
02 nov 2012 . Actualizado a las 18:30 h.En las poco más de dos temporadas del Madrid de Mou, son escasos los directivos y empleados del club blanco que han escapado a la ambición del luso. Un ansia de poder que se ha cobrado víctimas de todo tipo.
El director deportivo. Valdano perdió el pulso
La víctima más conocida de cuantas se ha cobrado el paso del técnico de Setúbal por el Real Madrid, es Jorge Valdano. El ex futbolista se había convertido en director deportivo en junio del 2009, como apuesta personal de Florentino Pérez en su regreso al Bernabéu. El propio presidente anunció menos de dos años después que el puesto de Valdano quedaba suprimido para dar toda su confianza a Mourinho.
El argentino pagó caro un artículo de prensa que había escrito hacía tiempo criticando al portugués. El hacha de guerra pareció haber quedado enterrada en la presentación de Mou -«Aquello se resolvió de forma personal hace tres años», aseguró el entonces director deportivo-. Fue un espejismo. Durante la temporada, surgieron problemas como la presunta falta de apoyo institucional a las quejas del míster a los árbitros, o el pulso por el fichaje de un delantero, que acabaron en numerosos desaires de Mourinho a Valdano y en la exigencia de su despido (con millonaria indemnización de por medio). El de Setúbal se hacía con el control.
El cocinero. Chechu, la primera víctima
Para contratarlo hubo hasta un>casting promovido por Internet. Para despedirlo, solo hizo falta un gesto de Mou. Chechu llegó al Real Madrid con la temporada 2007-2008 ya empezada. Los directivos estaban preocupados por la falta de forma de algunos jugadores y convocaron un concurso de méritos para encontrar a alguien capaz de elaborar una dieta sana del agrado de los futbolistas. Lo ganó Jesús González después de aprender de Cannavaro a darle el punto a la pasta -según confesó después en una entrevista-. Su pericia le sirvió para sobrevivir tres campañas en Valdebebas. Incluso convivió una con Mou. Pero antes de la gira de pretemporada por Los Ángeles el luso, motivado en su debut como jefe de todo, encontró otro chef al que encomendar los fogones blancos.
El médico. La baja de Juan Carlos Hernández y el ninguneo a Carlos Díez
El jefe de los servicios médicos del Real Madrid se llama Carlos Díez. Dirige el hospital de La Moraleja y últimamente se encarga además de acompañar a futbolistas lesionados en sus tratamientos en el extranjero. El último en gozar de la presencia de Díez en su intervención fue Marcelo, operado en Holanda de una fractura en un dedo.
Mourinho ha instaurado una nueva tradición: las lesiones de gravedad -sobre todo las que afectan a jugadores de su cuerda- se tratan fuera. Moda surgida de la guerra abierta por el caso Higuaín (enero del 2011) y exacerbada con el caso Di María (febrero del 2012). The Special One llegó a mandar al Fideo a Oporto a ponerse en manos de un recuperador tras sus repetidos problemas musculares. Después, lo convocó antes de que tuviera el alta oficial.
Las desavenencias se cobraron la cabeza del doctor Juan Carlos Hernández, pero con Carlos Díez el asunto no es tan sencillo. La compañía que se hace cargo de los servicios médicos desembolsa tres millones de euros anuales, un dinero al que el club no quiere renunciar. En vista de eso, Mou parece haber optado por el ninguneo.
El otro director deportivo. Zidane, el efímero
Un año después de que Florentino Pérez anunciara que desaparecía el cargo de director deportivo, el puesto quedó reinstaurado para entregárselo a Zinedine Zidane. Sin embargo, el francés no duró ni una temporada en el cargo. Poco amigo de ejercer de altavoz de las críticas de nadie, Mou no encontró en él un respaldo a su lucha contra los árbitros y los medios no afines a su cruzada. El ex futbolista se quedó en agosto de este año fuera del organigrama blanco.
el técnico del filial
El desafío de Toril
Alberto Toril llegó a un Madrid B desahuciado, lo recuperó y logró el ascenso a Segunda. Sin embargo, no hizo caso a Mou cuando hace una temporada le exigió que solo alineara 60 minutos a Carvajal ante el Alcalá (orden condicionada, porque el filial sufrió tres expulsiones ese día). La decisión colocó a Toril en la lista negra de Mourinho, quien, según el diario Marca, llegó a echarle de un entrenamiento del primer equipo. Los buenos resultados del Castilla mantienen a su técnico en el banquillo, pero el hombre que mueve los hilos blancos ya le ha señalado en rueda de prensa y torres más altas han caído.