Regístrate gratis y recibe en tu correo las principales noticias del día

Feliciano López: «No entiendo la decisión»

Dpa

DEPORTES

El tenista español desestabiliza al equipo a pocas horas del comienzo de la final de la Davis

16 nov 2012 . Actualizado a las 00:06 h.

Llevaba una bomba, pero nadie lo sabía: Feliciano López apareció tranquilo en el ayuntamiento de Praga, agarrado a su inseparable teléfono móvil y con gafas de buen chico, pero sus palabras fueron un puñetazo a las tripas del equipo español de Copa Davis de tenis un día antes de afrontar la final contra República Checa.

López aceptó la decisión del capitán del equipo, Alex Corretja, de marginarlo de la final de la Copa Davis, pero dejó claro que ni la comparte ni la entiende.

«La decisión ya está tomada y no queda otra que aceptarla y apoyar a full a los chicos, eso es lo importante», dijo el jugador de 31 años, que fue hasta el último momento una alternativa a Nicolás Almagro como número dos del equipo.

Corretja, sin embargo, decidió mantener el grupo que le llevó a la final y apostó por Almagro, que mañana se enfrentará en el segundo turno de individuales al número uno checo, Tomas Berdych.

«Me veía jugando. A nivel técnico nadie entiende la decisión», dijo López en el ayuntamiento de Praga, justo después del sorteo de emparejamientos celebrado hoy, según publicaron los diarios As y Marca.

«Preguntadle a Berdych a quién no hubiera preferido tener de rival. Si había alguien que podía ganar a Berdych en esta pista era yo. La pista era ideal para mi juego», añadió López, que al contrario que Almagro, que tiene un balance negativo de 8-3, ha ganado cuatro de sus siete partidos al checo.

Las palabras de López corrieron como la pólvora y pronto llegaron al seno del equipo, por lo que el tenista zurdo, que por la tarde entrenó de buen humor con sus compañeros del dobles, quiso matizarlas.

«Nadie lo entiende, no; soy yo el que no lo entiende. Aun así es respetable y, además, toca apoyar a Alex una vez que ya se decidió», dijo a dpa el jugador, campeón en tres de las cuatro finales que disputó.

«La forma de ponerlo ha sido injusta y sacada de contexto. He dicho que la pista me favorece técnicamente pero que el capitán está para tomar decisiones y que hay que respetarlas. El interés del equipo ha sido siempre lo primero para mí», señaló a dpa.

López llegó a Praga como quinto hombre. El equipo nominado originalmente lo componían Almagro, David Ferrer y los doblistas Marc López y Marcel Granollers. Pero Corretja tenía hasta una hora antes del sorteo de hoy para hacer cambios. Mantuvo las dudas, o al menos la incertidumbre, hasta la noche del miércoles, cuando comunicó su decisión a los jugadores.

López, que no ha jugado ninguna ronda en 2012, había albergado buenas esperanzas de integrar el equipo en la final a causa de la superficie elegida por los checos, una pista muy rápida y bajo techo montada en el O2 Arena de Praga.

Durante el Masters de Londres, el número 40 del mundo estuvo entrenando con Corretja y los integrantes del equipo, pero fue precisamente allí donde sus posibilidades de entrar en el grupo se redujeron drásticamente.

La victoria de Marc López y Granollers en dobles obligó al capitán a mantener intocable el dobles y dejó a Almagro, número 11 del ranking, como único puesto que podía amenazar Feliciano. Ferrer, quinto jugador mundial, era inamovible.

«He vivido esta semana con una tranquilidad absoluta», dijo hoy Almagro. «He tenido la confinaza de los capitanes y eso me da paz interior. Estoy dispuesto a morir en la pista por el equipo, incluido Feliciano. Por ellos lo daré todo».

Almagro afronta un duelo que puede marcar su carrera -«un punto de inflexión», dijo- con doble motivación: demostrar que Corretja no se equivocó y derrotar a Berdych, ante el que ha caído en cuatro de los cinco duelos que han disputado en 2012.

En el primero, en el Abierto de Australia, Berdych se negó además a aceptar las disculpas de Almagro después de un pelotazo y le negó la mano al final del partido. «Yo no tengo cuentas pendientes con nadie», aseguró hoy el español, que a sus 27 años afronta, en territorio hostil, el partido de su vida.