Combate nulo. El Lugo fue incapaz de desmantelar la estrategia defensiva del Guadalajara basada en cerrar huecos e intentar rentabilizar alguna oportunidad en ataque. En un partido similar a los de antaño en Segunda B frente a rivales compactos e intensos, los lucenses dispusieron de la pelota, pero sin la necesaria profundidad. El inicio estuvo comandado por un De Coz sensacional en ataque (con una jugada memorable, inclusive) y un Iván Pérez, que se muestra como un interesantísimo fichaje por su calidad entre líneas y ritmo sin atisbo de su teórica falta de competición no demostrada en la práctica. Además, el santiagués aporta un nuevo referente a balón parado, tan eficaz para los rojiblancos en el primer tramo de temporada con Tonetto, y viajará motivado a Ponferrada. El juego aéreo volvió a ser el talón de Aquiles de un equipo que sufrió casi exclusivamente en este ámbito. Demasiados saques de esquina concedidos, varios consecutivamente. Óscar Díaz trabajó a destajo y colaboró en el inicio de contras jugando de espaldas. Faltó, eso sí, el nervio y las asistencias de un Rubén Durán alejado de su nivel y de un Pablo Álvarez bregador y que colaboró en la presión, pero sin éxito cuando trató de desbordar. José Juan encadenó su tercera relevante actuación. Y todo ello aderezado con los modélicos cánticos a quienes ayudaron a colocar al equipo en la situación actual. Detalles que acreditan a una afición.