Insisto en que la derrota no tiene condición de decisiva. No porque hubiese perdido el Deportivo, sino porque hay mucha tela que cortar. Así como para el título no caben dudas, en lo del descenso podría decirse que falta por ver la caída de algún equipo ahora libre de peligro. El Deportivo perdió un partido que, si ello fuera posible, cualquier seguidor pediría la repetición con algunas correcciones: una, que el árbitro hubiese señalado el fuera de juego en el primer gol navarro. Otra, que los de Paciência anduviesen listos en el 2-0, que sorprendió a los defensores. Y una tercera petición: que Oliveira no fallase la ocasión de hacer el 2-1 cuando faltaba más de un cuarto de hora. Se fallan goles y se regalan. Al Deportivo le cayó todo en contra.