En el fútbol los ciclos anímicos son cada vez más efímeros. Dos buenos resultados pueden ayudar a enmascarar a un equipo y todo su entorno la verdadera situación en la que se encuentra. Es el caso del Real Madrid, que tras derrotar al Barcelona en dos ocasiones ya se ha olvidado de que vive a trece puntos del líder en la Liga y de que el primer partido de su eliminatoria de Champions lo empató a uno. Un marcador que concede ventaja a los ingleses para el partido de esta noche. Sin embargo, este punto de euforia no solo aporta un análisis erróneo de una realidad, sino que, por otra parte, también libera estímulos positivos para el conjunto de Mourinho ante el choque con el Manchester United. La moral reforzada otorga confianza y motivación. Dos cualidades esenciales para alcanzar el máximo rendimiento de cada futbolista. Ese es un punto a favor con el que el Madrid ya cuenta.
En cuanto al desarrollo del partido, se me antoja que será un duelo de ida y vuelta, sin línea medular. Probablemente los dos equipos logren anotar y a partir de ahí la prudencia inicial se disipará. Son dos formaciones cuyos mejores hombres se localizan desde el medio del campo hacia adelante y podríamos ver algo similar a lo que ocurrió el fin de semana con el Betis y la Real Sociedad. Madrid y Manchester tienen un arsenal impresionante. La inspiración individual puede desequilibrar en cualquier oportunidad. En un bando están Cristiano Ronaldo, Özil, Higuaín,... Pero es que en el otro figuran Rooney, Van Persie, Valencia,... Dos grandes con mayúsculas frente a frente que disputarán el partido sin reservarse nada en la recámara.