Javier Tebas estuvo al frente del Huesca, ha representado a más de un docena de clubes y ha estado presente en un gran número de concursos. Desde ayer preside la LFP
27 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El delantero en el césped, el presidente en el palco y el representante en los despachos. Javier Tebas, el hombre del que se aseguraba que manejaba los hilos del fútbol profesional español, se ha colocado en primer línea de combate. Desde ayer, es oficialmente el nuevo presidente de la Liga de Fútbol Profesional; ha dejado de ser la sombra de Astiazarán para convertirse en la persona que tratará de sacar al fútbol profesional de la crítica situación que atraviesa. Acabar con los amaños, reducir la deuda y poner orden en el descontrol televisivo son algunos de los retos que se marca para su mandato.
Javier Tebas ha sido la salsa de todos los platos. No existe conflicto, arreglo o solución en el fútbol español en el que de una u otra forma no aparezca el nombre de un abogado que ha hecho carrera en los últimos años al amparo de los despachos de los clubes de fútbol. Ha asesorado a más de una docena de entidades deportivas y ha sido el principal muñidor del actual descontrol televisivo del balompié, pero también ha concedido consejo legal a jugadores, agentes o representantes y ha intermediado en la ventas de clubes. Si la información es poder, Javier Tebas es un ejemplo paradigmático. Nadie conoce la trastienda del fútbol como él; de hecho, bastó con que anunciara su intención de presentarse a la presidencia de la LFP para hacer desaparecer cualquier atisbo de oposición.
Los inicios en Huesca
Aunque nacido en Costa Rica (San José, 31 de julio de 1962), ha residido desde niño en España. Tras licenciarse en derecho en la Universidad de Zaragoza, su actividad profesional arranca en Huesca, donde en 1987 abrió un despacho en el que desde el principio dedicó una espacio importante al mundo del deporte, aunque su primer contacto serio con el fútbol aparece cuando se hace cargo de la presidencia del Huesca en 1993, cargo que abandonó en 1998.
Quienes le conocen se refieren a Tebas como «trabajador e inteligente, una persona capaz de captar la clave de cada asunto al momento». Quizá por esa tenacidad, que algunos definen como «hiperactividad», la pequeña asesoría legal de Huesca se ha convertido en un exitoso despacho con sedes en Madrid, Buenos Aires y Lausana, siempre en compañía de su esposa, Marta Coiduras.
Al abrigo de la Ley Concursal, su despacho ha tenido (y aún tiene) relación con las suspensiones de pagos de varios clubes. El mismo día que el Deportivo pidió entrar en concurso, Tebas se reunió en A Coruña con Lendoiro y con su asesor jurídico, y en las últimas semanas, en nombre de la LFP, ha estado inmerso en las negociaciones.
Conflictos de intereses
Siempre en el filo por su febril actividad, a duras penas ha eludido los conflictos de intereses. Ahora, con más motivo, aunque no ha ocultado que supervisará los casos relacionados con el fútbol que aún tiene abiertos, pero promete que se abstendrá si la Liga se ve afectada por alguno. En los últimos tiempos ha ocupado la vicepresidencia de la LFP, en la que ha ejercido como ariete para sacudir a todo el que se movía, sea la AFE o Del Nido, Roig y Cerezo, los principales opositores al G-30 que él mismo lideró y en el que ha ido de la mano de los poderosos Real Madrid y Barcelona, a los que se refiere como «las necesarias locomotoras del fútbol español».
Tebas ha sido el muñidor de acuerdos imposibles, capaz de aliarse con una parte y buscar acuerdos con la contraria. «Un seductor de los dirigentes del fútbol español», dice un abogado coruñés que lo ha tenido enfrente en más de una ocasión: «Los tiene fascinados».
Estos últimos días ha vuelto ha insistir en el objetivo de acabar con los amaños. No es la primera vez que denuncia que algo huele a podrido en el fútbol español. Y si alguien tiene información para detectar ese olor es este hábil negociador de verbo fácil y trato afable que también ha asesorado a Piterman, Lopera o Ruiz Mateos. Tebas sabe lo que dice, aunque hasta ahora, ha apuntado sin apretar el gatillo. Nunca ha tenido reparos en el debate público, en el cuerpo a cuerpo en el que exhibe una admirable agilidad mental para defender algo y lo contrario. Le hará falta en los próximos meses, ahora que ha abandonado la retaguardia.