Para aquellos que desde niños sienten el deportivismo, resulta difícil entender comportamientos como el del actual mandatario quien, tras la debacle del descenso, se dedicó en un extensa rueda de prensa a resaltar los justos méritos que adornan a Valerón, como futbolista y persona, que ahora se retira gozando del cariño de todo el deportivismo. El presidente deportivista pasó por encima el drama vivido anteanoche en Riazor, extendido por toda la ciudad coruñesa afectando a todos, incluidos quienes no viven preocupados por los resultados del primer equipo. Pero lo del sábado noche tuvo la condición de un suceso especial, del que ningún coruñés puede situarse voluntariamente al margen de lo que significó el adverso resultado. Por lo que parece, lo ocurrido no causó en el dirigente el mismo impacto que en los desconcertados y sufridos seguidores deportivistas. Por cierto, tras el descenso de hace un par de temporadas frente al Valencia, en una de sus frases de entonces Lendoiro venía a decir: «Esto no volverá a suceder, pues tomaremos medidas para que no se repita». No volverá a suceder, decía pero la realidad es que el Deportivo está de nuevo hoy en Segunda.
A lo que iba, que tiene miga. En el diario Sport, de Barcelona, ayer podían leerse unas breves declaraciones del dirigente coruñés, tras la tragedia del Dépor, (porque de tragedia puede calificarse si pensamos en el fiel seguidor). ¿Y saben lo qué dijo Lendoiro?: «Mañana es otro día, y hay que pensar en volver a Primera, que es el lugar que nos corresponde». El mandatario deportivista prometió trabajar «con un proyecto de cantera», y admitió que «este descenso puede ser peor que el de hace dos años».
Por mi parte, sin más comentarios, que los dejo para el seguidor deportivista?