Penúltimo paso hacia la final soñada

Ignacio Tylko COLPISA

DEPORTES

Con Brasil en el horizonte, España vuelve a enfrentarse a vida o muerte con Italia

27 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Cumplido el guión previo en la la Copa Confederaciones, Italia y España se encuentran en la segunda semifinal del mal llamado torneo de campeones, ya que precisamente los azzurri compiten en Brasil como finalistas del último Europeo. Como la selección lo conquistó todo, la FIFA tuvo que recurrir a segundones para completar el cuadro. Y es ese inolvidable duelo del pasado 1 de julio en Kiev el que condimenta la batalla de Fortaleza y condiciona todo análisis preliminar. Una pelea bajo un calor sofocante y una humedad superior al 80% que provoca sudores solo de pensarlo.

España es indiscutible favorita, pero desconfía. Del Bosque y sus jugadores asumen que aquel fue un partido perfecto, pero que ya es pasado. Y entienden que Italia es experta, competitiva, orgullosa y corajuda. «Ellos tienen el plus de la revancha y nosotros el de conseguir el título que nos falta», resume Sergio Ramos. Del Bosque, siempre cauto, insiste en que será difícil, que nunca hay dos partidos iguales y que seguramente los adversarios aprendieron la lección del sonrojante 4-0. «Esta vez no encontraremos tantos espacios», remató Jordi Alba, triunfador ante Nigeria con dos goles.

Resulta curioso, pero el técnico cambió el sistema de aquella final. Del falso nueve, protagonizado por Cesc, y del doble pivote, con Busquets y Xabi Alonso en el eje, a un ariete puro y solo un medio centro. Cambios que, a juicio de Del Bosque, tienen más que ver con las circunstancias que con un sentir futbolero. En Brasil no está presente por lesión el centrocampista del Madrid y en Ucrania era clave tapar la salida de un Pirlo pletórico que, en cambio, llega a esta noche entre algodones.

Trayectoria cómoda

Después de un camino fácil, con exhibición ante Uruguay, goleada de recreo ante Tahití y un 3-0 a Nigeria engañoso, ya que por momentos a los africanos se les vio con más chispa, frescura y hasta toque, la selección alcanza el cruce clave. O sigue hasta el final o se vuelve para casa con sensación de fracaso, sin poder presumir de completar un círculo inédito en la historia del fútbol. No hay posibilidad de rectificar y en el recuerdo de los españoles sigue presente la amarga derrota ante Estados Unidos en las semifinales de la Copa Confederaciones de Sudáfrica.

Del Bosque barrunta dos cambios con respecto a su equipo tipo. Y son casi obligados, ya que Cesc y Soldado arrastran molestias musculares. Pero ocurre que este grupo de elegidos posee tanta calidad que Silva y Fernando Torres, posibles titulares según probó el técnico en el penúltimo entrenamiento, son tan buenos o mejores.

Los azzurri llegan en plan de víctimas, pero en su fuero interno existe ánimo de vengar ese humillante 4-0. Italia es un pura contradicción política, social y futbolera. Prandelli había sido elogiado por aprovechar el rebufo de España y modernizar a la azzurra con un juego más alegre y ofensivo, pero cada vez son más las voces que exigen una vuelta a los orígenes, a un equipo más cercano al catenaccio. No es de recibo, razonan los críticos, encajar ocho goles en tres partidos de la primera fase de la Copa Confederaciones.