Con la mirada puesta en Río de Janeiro

Isidoro Hornillos

DEPORTES

19 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde el año 2008, Bolt ha ganado todas las finales olímpicas y mundialistas en las que ha participado, a excepción de su descalificación por salida nula en el hectómetro de Daegu 2011. Tiene el honor de ser el atleta más laureado de la historia, por encima del mítico Carl Lewis. Durante este período se han convertido en plusmarquista mundial simultáneo de 100, 200 y 4x100 metros, mejorando varias veces los récords de estas pruebas.

Pero, además, ha sido capaz de hacer coincidir su máximo estado de forma de la temporada con la competición más importante. Y esto lo ha repetido durante seis años seguidos. Supone un acierto pleno en su planificación deportiva, cuyo mérito le corresponde a su entrenador Glen Mills, quien ha sido clave en el camino que ha llevado a su pupilo hacia la excelencia deportiva.

Lo normal es que el organismo humano que esté sometido durante mucho tiempo a un entrenamiento muy intenso y a la exigencia psicológica de la victoria, tenga fluctuaciones en su rendimiento, incluso lesiones. Bolt no es ninguna excepción y también las ha sufrido pero, a pesar de ello, sus rivales no han sido capaces de ganarle en las grandes citas.

El jamaicano ya ha desvelado su deseo de defender sus tres títulos olímpicos en Río en el 2016, momento en que ya habrá cumplido 30 años. Quedan tres temporadas más para esa cita con la historia. Pero si continúa con este ritmo de exigencia deportiva al máximo nivel, las posibilidades de que se cumplan sus sueños disminuirán bastante. Sobre todo considerando que practica una especialidad de gran derroche muscular y nervioso como es la velocidad.

Tal vez por ello esté barajando, la posibilidad de no competir en el 2014. Sería como tomarse un año sabático, algo bastante coherente y que, con tanto acierto está aplicando, a su modo, Suso Morlán, entrenador de David Cal. El caribeño ya no se empeño al máximo en la final de 200 metros, siguiendo instrucciones de Glen Mills. Un año parado supone una pérdida de ingresos importantes. Pero para conseguir la gloria hay que tomar decisiones y saber renunciar a lo efímero.