La gallega Teresa Portela firma un cuarto puesto en el Mundial, donde en sus diez participaciones solo acabó una vez por debajo de la quinta plaza
02 sep 2013 . Actualizado a las 10:01 h.Después de los Juegos de Londres, donde concluyó a un palmo del bronce, Teresa Portela (Cangas, 1982) decidió aparcar el kayak. Necesitaba aire fresco. Reponerse del esfuerzo de una preparación tan intensiva como había sido la de la capital británica y deseaba reparar el desasosiego de acabar tan cerca del único título de relevancia que aún no adorna su extraordinario currículo: una medalla olímpica. A la gran palista gallega el descanso le permitió darse cuenta de que quería hacer exactamente lo que había hecho hasta aquel instante, deseaba seguir luchando en la élite del piragüismo mundial. Ya con el año iniciado y más tarde que la mayor parte de sus rivales, comenzó su puesta a punto para el Campeonato de Europa de Montemor-o-Velho, en Portugal.
Sorprendentemente el cronómetro apenas percibía la pausa. Las ganas de continuar peleando con las mejores rebajaban centésimas en cada largo y así se bañó en plata en el país vecino. «Ahora paso a paso y a por el Mundial», comentaba entonces Portela. Y llegó Duisburgo y no defraudó. Se clasificó como primera de su semifinal el sábado y ayer ocupó la cuarta posición de la final. Otra vez a las puertas del podio, pero con un sabor diferente al de Londres hace algo más de un año. «Muy contenta con el cuarto puesto; feliz de estar en otra final del mundial y poder seguir peleando por las medallas», escribía en su cuenta de Twitter, a los pocos minutos de cruzar la línea de llegada. Por delante de ella, solo la neozelandesa Lisa Carrington, oro; la polaca Marta Walazykiewicz, plata; y la eslovaca Spela Ponomarenko.
Su mensaje tras vislumbrar en Duisburgo los tres puestos de privilegio es claro. Va a obligar a sus rivales a exprimirse al máximo para acariciar los metales. Una extensión natural de lo que ha sido su carrera, donde en diez participaciones en los Mundiales tan solo en una ocasión acabó por debajo de la quinta plaza. Fue en la misma localidad alemana en la que ayer rozó la presea. Allí competía en al K4 y solo pudo ser séptima. Pero en las nueve restantes, desde Poznan 2001 hasta hoy, acumula un total de 13 medallas (dos oros, siete platas y cuatro bronces). Una vitrina solo al alcance de los más grandes del deporte.
Río, todavía pronto
Teresa Portela no se obsesiona con el futuro. En la boca de todos ya están los Juegos de Río para los que faltan tres años. «Queda todavía muy lejos... Quiero ir poco a poco y luego ya veremos», matiza enigmática.