Un cuarteto en estado de gracia

M. Pichel LUGO / LA VOZ

DEPORTES

Pablo Sánchez, con el balón entre dos jugadores del Recreativo el pasado sábado.
Pablo Sánchez, con el balón entre dos jugadores del Recreativo el pasado sábado. Lof< / span>

Los hombres de ataque conducen al Lugo a su cima histórica

22 oct 2013 . Actualizado a las 17:22 h.

Con el balón, el Lugo divierte, y suma. Sin él, se apunta a otro juego también divertido, más vertiginoso, del que a su vez es capaz de sacar ventaja. Lo consigue en un inicio de temporada para enmarcar, con jugadores dando el do de pecho en todas las demarcaciones, pero cuyo cuarteto atacante, más o menos el mismo desde el comienzo del campeonato, se encuentra en un estado de gracia. Los Peña, Pablo Sánchez, Iván Pérez y Rennella, los cuatro magníficos, dan el plus para mantener al club en su cima histórica: diez jornadas y en el tercer escalón del podio de la Segunda División.

Enzo Rennella

La elegancia. El pichichi rojiblanco es, por derecho, una de las sensaciones del campeonato. A la altura de los mejores. No solo por sus seis goles, sino por la calidad que destila en cada de una de sus acciones. Lo define la elegancia de su porte, esa que hace parecer a cámara lenta lo que son decisiones y movimientos vertiginosos y casi siempre acertados. Con su rendimiento, le ha dado un plus al equipo, convertido en el colofón ideal para el juego que a su espalda tejen sus escuderos.

Álvaro Peña

La visión. El gol conseguido el pasado sábado en Huelva le servirá para ganar en confianza, como su nuevo peinado a lo mohicano le permitirá infundir mayor temor en los defensas rivales. El cachorro se está convirtiendo en Lugo en león. Le definen la visión de juego y la movilidad. Le faltaba un poco de contundencia en el remate, pero lo suyo es otra cosa, ligero como Iniesta. De todos, es el que ha aparecido con mayor intermitencia en el once de salida.

Ivan Pérez

La perseverancia. Su presencia indiscutible en las alineaciones de Setién es una cuestión de perseverancia. De su calidad nadie dudaba cuando estaba en el Fabril, sin embargo, le faltaba algo. Estabilidad. La encontró en Lugo el año pasado, gracias a su trabajo en los entrenamientos, cuando ni siquiera tenía ficha y pedía ejercitarse con el equipo para mantener la forma. Pero se lo ha ganado a pulso. En este inicio de campeonato ha dado un paso adelante. Partiendo desde la banda derecha (en realidad, tanto Peña, como Pablo y él se intercambian puestos durante los partidos), tiene el peligro en las botas.

Pablo Sánchez

La pillería. El gaditano protege el balón como nadie. Esta, que puede ser una de sus principales señas de identidad, también le juega malas pasadas: sus tobillos están expuestos a recibir más patadas por partido que ningún compañero. Su baja estatura, su peso liviano, su movilidad, todo aderezado de un altísimo nivel técnico, lo convierten en una pesadilla entre líneas. El segundo gol del Lugo ante el Recreativo es casi en un setenta por ciento creación suya, por llevarse por delante en un autopase vertiginoso a su par, y regalarle a Peña la alegría de marcar.