El Obradoiro sueña con una gesta como la de hace cuatro años

M.G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

DEPORTES

Oriol defendido por Reyes, en el Palacio de los Deportes.
Oriol defendido por Reyes, en el Palacio de los Deportes. b. ordÓñez < / span>

Fue el primero en doblegar al Real Madrid de Messina y el domingo se enfrenta al de Laso, invicto tras nueve jornadas disputadas

13 dic 2013 . Actualizado a las 17:37 h.

El viernes se cumplen cuatro años de la primera victoria del Obradoiro sobre el Real Madrid. Aquel equipo blanco estaba dirigido por Messina y llegaba a

Sar con un balance de once triunfos por ninguna derrota. Pero perdió, a pesar de la exhibición de Bullock, que llevó el partido a la prórroga, y de que al colectivo entonces entrenado por Curro Segura le faltaba Mark Jackson. El domingo se verán las caras los mismos contendientes, pero esta vez en el Palacio de los Deportes. Y el Madrid de Laso también luce cartel de invicto. Esta vez, además, en grado superlativo, porque tampoco ha doblado la rodilla en ninguno de los compromisos de Euroliga.

El desafío, en esta ocasión, es todavía mayor, toda vez que el conjunto merengue deslumbra con su baloncesto y sus estadísticas. Es el equipo que más puntos anota (90,22 de media por partido), el que menos encaja (67,44), el que más mates ejecuta (3,22), el segundo en asistencias (18.78), el que más valora (114,78), el segundo en rebotes defensivos (26,22), el tercero en rebotes totales (37,78) y el que más balones recupera (12,44).

El único dato que juega a favor del colectivo de Moncho Fernández es que el Real Madrid tiene partido de Euroliga el viernes. Pero es en casa, ante el Bamberg alemán, por lo que no tendrá que afrontar ningún desgaste extra por el desplazamiento.

Un precedente favorable

El Obradoiro puede apelar a su penúltima visita al Palacio de los Deportes, en la vigesimonovena jornada del pasado curso. La saldó con un apretado triunfo, 61-64.

Por cierto que, si a Xanthopoulos le hubiesen dado el triple ante el Gran Canaria, el domingo coincidiría en la cancha con el autor de otra canasta inverosímil, que sí valió. Con cuatro décimas de segundo por jugar, Reyes fue capaz de recibir un saque de fondo junto a la línea de banda, pegado al banquillo, y sacar un tiro de espaldas limpio, dentro de tiempo.