Pablo Sánchez, Cristian Muiños y Javi Suárez son tres coruñeses que buscan la élite con el Viseu 2001 portugués de fútbol sala
15 ene 2014 . Actualizado a las 13:30 h.A Coruña en general y el pabellón de Salesianos en particular, son la cuna del fútbol sala español. Porque este deporte cobró relevancia en la ciudad de Hércules, en tiempos anteriores al nacimiento de la Liga Nacional de Fútbol Sala, con el campeonísimo Chaston como abanderado de auténticos mitos de este deporte como Vituco, Castillo, Denis, Julio Fernández y compañía.
Pero cualquier tiempo pasado fue mejor. En la actualidad, la ciudad y su comarca mantienen un gran nivel de participación en ligas aficionadas como las de Salesianos o Arteixo; pero sigue dándole la espalda a proyectos profesionales (el más avanzado, el Husqvarna Ventorrillo que milita en la Segunda División B). De ahí que los buenos jugadores que salen se ven obligados a emigrar para intentar hacerse un nombre en este deporte.
Es el caso de Pablo Sánchez, Cristian Muiños y Javi Suárez, tres jóvenes que decidieron hacer las maletas para intentar conquistar el fútbol portugués, uno de los mejores del mundo junto al español, brasileño y ruso.
Los tres ficharon el pasado verano por el Viseu 2001, un equipo de la Segunda División que busca con ahínco el ascenso a Primera. Lleva años intentándolo, pero ahora lo hacen con el poder de Hércules.
Cristian Muiños Saavedra es el mayor. Tiene 26 años. Ha jugado en el Agra del Orzán (categorías inferiores), Mera y Ventorrillo. «El primer mes en Viseu fue algo difícil al ser la primera vez que salía de casa. Echaba algo de menos a mis padres y sobre todo a mi hermana Carlota. Ahora ya me encuentro muy cómodo y el trato de los compañeros y el club está siendo muy bueno», destaca, al mismo tiempo que lanza un aviso a navegantes. «Sé que hay gente en A Coruña que desea que no nos vaya bien. Es el factor malo que me he encontrado en la distancia».
Javier Suárez Sánchez es el más joven. Tiene 23 años. Su trayectoria se reparte entre el Mascoto, Mera y Santiago Futsal. «Yo lo llevo bastante bien. Ya he estado el año pasado fuera de Coruña, en Santiago, y aunque no es tanta la distancia ,ya he vivido esa experiencia de estar fuera. No echo de menos nada, estamos cerca de casa y cuando tenemos un fin de semana libre tratamos de ir a visitar a la familia y amigos. Estamos trabajando duro por la semana para competir en los partidos y poco a poco alcanzar el nivel para llegar a los objetivos marcados por el club. Animo a todo el mundo a que por lo menos dé el paso y lo intente», señala.
Pablo Sánchez Sánchez tiene 24 años. Ha jugado en el Mare Nostrum (categorías inferiores), O Loureiro, Mera, Troula y Ventorrillo. «Al principio ha costado bastante pero, al venir con gente de tu misma ciudad, que ya conocías anteriormente pues tienes apoyo más cercano. Es difícil estar lejos de la familia y amigos pero ver cómo apoyan en la lejanía te ayuda a seguir más fuerte», destaca.
«También ayuda el gran grupo que nos hemos encontrado dentro del equipo. Es una gran piña. También hemos conocido a un grupo de españoles con los que compartimos muchos momentos de ocio», finaliza.