El cuadro técnico está obligado a lidiar con los problemas físicos del día a día y el rediseño en la pintura
20 mar 2014 . Actualizado a las 18:22 h.Cuando el Obradoiro empezó a construir el proyecto 2013/14 lo hizo confiando en una piedra angular, Mike Muscala. Ese era el objetivo prioritario de Moncho Fernández y José Luis Mateo antes de viajar a la Liga de Verano de Las Vegas. Y allí pudieron cerrar una operación que no resultó nada sencilla.
La evolución del pívot en Sar fue exponencial. Y, junto a la mejor versión de Oriol Junyent, formó un tándem que estaba reportando grandes dividendos al equipo. El americano, que emigró a la NBA, y el pívot de Sabadell, que apura para tratar de volver a las canchas, son, respectivamente, el jugador más valorado y el tercero del equipo. En medio se sitúa Corbacho.
A la espera del devenir de la lesión de Oriol Junyent, el cuadro técnico santiagués lleva tres jornadas, camino de la cuarta, obligado a replantear el juego interior del colectivo. Y no es fácil hacerlo sin las dos torres.
El caso del Tenerife puede ser ilustrativo. De la noche a la mañana, justo antes de la Copa del Rey, se quedó sin el MVP de la Liga Endesa, Blagota Sekulic, que se fue al Fenerbahce. En un primer momento lo sustituyeron por un ilustre, Papadopoulos. Pero su paso fue fugaz, por los problemas físicos. Sea como quiera, desde entonces los insulares no conocen la victoria.
Otro que sufre los problemas de los percances en el juego interior es el Estudiantes. Inició el curso contando con Lucas Nogueira, que había estado forzando durante el verano para hacerse un hueco en los Atlanta Hawks. Tanto forzó que no regresó en las mejores condiciones físicas, y solo pudo ser inscrito en siete partidos. El club madrileño acabó incorporando sobre la marcha a Rubio y a Slokar. A pesar del esfuerzo económico, ya que son dos pívots con amplio bagaje en la ACB, le está costando remontar. Y ahora acaba de perder a otro de sus baluartes interiores, Ivanov.
En el Bilbao Basket el jugador más insustituible probablemente fuese Raúl López. Y, desde que se lesionase el base, el equipo vizcaíno ha enlazado tres derrotas consecutivas.
El Obradoiro prepara el encuentro del sábado ante el Fuenlabrada obligado a lidiar con las dudas de los problemas físicos del día a día y con el rediseño de su juego interior. Y no es fácil la tesitura: pendiente de Oriol, con las molestias de espalda de Berzins, con Travis Peterson adaptándose al equipo, con el propio Berzins y Mario Delas repogramándose para jugar más cerca del aro... Son muchos los condicionantes.