Es muy importante saber que este debate no surge como consecuencia de la eliminación en la Champions porque las críticas le llovieron a Guardiola cuando fue campeón de Liga. No se trata de resultadismo, pues. Pero es privilegio de un entrenador y de un club grande ser autoridad en el estilo de juego del equipo. Defender su postura es una cuestión de profesionalidad, aunque fuese la de Mourinho, de no jugar. No creo que ante un Madrid que defendía con nueve jugadores haya fallado el estilo de Guardiola, sino que se debió a determinados desajustes en la ejecución. Que de cuatro goles, tres hayan sido a balón parado no puede ser achacable al estilo de toque. Si Guardiola ahora se plegase al estilo que le impone el club, le atacarían de todos modos por falta de personalidad o por no definir a qué juega el equipo. Muchos de los que hablan de este modo del fútbol no han sido entrenadores. Por eso, en cierto modo, me extrañan las palabras de los directivos del Bayern. Guardiola se ha ganado una posición como entrenador en el mundo y eso no lo puede cambiar Beckenbauer ni nadie. Viene avalado por todos los títulos que ha conseguido hasta el momento. Muchas de las opiniones actuales vienen condicionadas por los resultados, pero provienen de los mismos que antes le impulsaron hacia el banquillo del Bayern de Múnich. Saldrá airoso. Es inteligente.