El Madrid vuelve a flaquear en las alturas

josé m. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Incapaz de imponer su ritmo frente a un aguerrido Maccabi, acusó el mal partido de jugadores clave

19 may 2014 . Actualizado a las 12:26 h.

El atractivo proyecto de Pablo Laso ha vuelto a estrellarse en Europa. La fantástica temporada del Real Madrid se quedó de nuevo a las puertas del éxito frente a un inesperado rival, un Maccabi que llegó a Milán con la piel de cordero, empujado por más de diez mil fieles y con la fe de un grupo acostumbrado a superar la adversidad. Así ganó al CSKA en la semifinal y así se deshizo ayer de un Real Madrid agarrotado en los momentos decisivos e incapaz de imponer su ritmo durante buena parte de una final que parecía destinada a marcar un nuevo rumbo en el baloncesto europeo. Con problemas para controlar su rebote, el campeón español no se sintió cómodo durante una cita que se resolvió en la prórroga.

Y eso que tras un dubitativo inicio, el segundo cuarto parecía aventurar el despegue definitivo. Hasta nueve puntos llegó a a acumular el conjunto blanco (26-15). Entonces, la figura de Sergio Rodríguez parecía haberse adueñado del partido, Felipe Reyes campaba a sus anchas bajos los aros y Rudy Fernández era inmune a todos los problemas físicos que padece.

En realidad un espejismo, porque la producción madridista era menos coral que nunca y, con Mirotic encogido y Llull extrañamente ausente, se reducía a Rudy, Reyes y el Chacho.

No remató el conjunto blanco al Maccabi antes del descanso y si alguna virtud ha acompañado siempre al conjunto israelí es su carácter indomable, el saber aferrarse a los partidos y pelear cada balón como si fuera el último. Al Madrid le faltaba encontrar la sexta marcha y su rival se agarraba a las opciones que siempre le dio el rebote ofensivo (hasta 20 capturas), a la intensidad defensiva de Tyus y al descaro de un Rice crecido tras haberse convertido en el héroe de la semifinal.

El partido caminó así en el fino alambre que une el temor a la responsabilidad. Y al equipo blanco le pesaron ambas. Solo el Chacho, con problemas para parar a Rice, tuvo arrestos para encarar el aro. Le llegó para forzar la prórroga, pero insuficiente para disputar los cinco minutos que deberían haber refrendado el proyecto más refrescante del baloncesto europeo en los últimos años. Un período, la prórroga, en el que Rice se agrandó en la misma medida que se diluía la de la Nicola Mirotic o Sergio Llull, los inesperados ausentes de una final disputada al estilo del Maccabi.

baloncesto

16-15 / 19-18 / 20-20 / 18-20 / 13-25

Árbitros: Christos Crhistodoulous (GRE), Sasa Pukl (SLO) y Milivoje Jovcic (SRB). Eliminaron por cinco faltas personales a Schortsanitis (min 34).

Incidencias: Final de la Euroliga, disputado en el Mediolanum Forum de Milán ante 11.843 espectadores.