La cita mundialista empezó con sorpresas mayúsculas, pero acaba entregada al dominio de los clásicos
07 jul 2014 . Actualizado a las 11:49 h.El Mundial de Brasil empezó transgresor con la tradición pero acaba envuelto en el dominio y la influencia de los clásicos. Nunca antes habían caído a las primeras de cambio tres de las selecciones que lucen junto a sus escudos una o más estrellas de campeones. España (una), Inglaterra (una) e Italia (cuatro) no pasaron la fase de grupos. Pero en semifinales están tres los otros cuatro campeones: Brasil (cinco), Alemania (tres) y Argentina (dos), además de un rey sin corona, Holanda, que perdió las tres finales que disputó. Solo falta Francia, que también ganó el Mundial en una ocasión.
Costa Rica se clasificó por primera vez para unos octavos de final, y para unos cuartos, pero cayó en los penaltis frente a Holanda. De no haberse quedado en ese corte, seguiría siendo la gran sorpresa del campeonato pero, además, en caja alta. También hizo historia Colombia, con su presencia en cuartos de final. Y los postes se aliaron con los favoritos, porque el de Pinilla para Chile en el minuto 120 habría apeado a Brasil en un descalabro mayor que el maracanazo. Y el de Dzemaili para Suiza hubiese llevado a los penaltis el cruce con Argentina.
Mucha emoción
Argelia tuvo a Alemania contra las cuerdas en octavos. Y México a Holanda. Les faltó apuntillar y ese pecado se paga ante rivales más acostumbrados a manejar la alta tensión. Al final hubo mucha emoción pero no tantas sorpresas. Y en semifinales esperan dos cruces que en su día fueron finales, una circunstancia que añade a la trascendencia de las dos citas el inconfundible aroma de la revancha.
Abrirán el fuego el martes Brasil y Alemania, que se vieron las caras en el último partido del Mundial de Corea y Japón, el del 2002. De aquella cita quedan dos protagonistas, uno por bando: el entrenador Luiz Felipe Scolari y el goleador alemán Miroslav Klose.
El triunfo fue para la Canarinha, con dos goles de Ronaldo. Ya entonces Scolari mostraba querencia por el músculo en la parcela central y por dos laterales de mucho recorrido, Cafú y Roberto Carlos. Pero en punta guardaba más espacio para el talento con el propio Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho.
Aquella Alemania poco se parece a la de hoy. Porque hay un antes y un después del paso de Klinsman (que tenía como ayudante al hoy seleccionador, Joachim Low) por el banquillo.
El miércoles el escenario será para Argentina y Holanda, como en el 78 en Buenos Aires. En aquella ocasión el partido se resolvió en la prórroga, tras finalizar los noventa minutos con empate, con goles de Kempes y Nanninga. En el tiempo suplementario volvió a aparecer Kempes y cerró la cuenta Bertoni. Ninguno de los protagonistas que saltará al césped del Estadio Corinthians, en Sao Paulo, había nacido todavía, pero les llegarán no pocas referencias de aquella final que tuvo en los banquillos a dos apellidos ilustres: Menotti y Happel
Los datos son concluyentes al repasar el palmarés de los cuatro semifinalistas. Entre los cuatro suman veintiuna participaciones en finales. Brasil ganó cinco y perdió dos. Alemania tiene tres títulos y cuatro subcampeonatos. Y Argentina dos y dos. Holanda perdió las tres que disputó.
En una cosa coinciden los cuatro: se han clasificado con más sudor que brillo, han tenido que sortear momentos complicados y disfrutaron de la dosis de fortuna precisa para no verse descabalgados. Además de por la emoción y los amagos de sorpresa, este Mundial se está caracterizando por la falta de un dominador convincente.