El premio a una reconversión

Luis César LA PIZARRA

DEPORTES

Es cierto que el plan que ha propuesto Joachim Löw durante este Mundial, no se cumplió ayer en la final. Argentina despreció zonas del campo en las que permitía a Alemania controlar el balón sin apenas generar peligro y eso incomodó a lo alemanes hasta el extremo de perder su identidad. No vi a los germanos llegando cada cinco minutos al área, haciendo temblar a la defensa rival en cada arreón. Y eso que atacaba frente a ocho, porque Sabella dispuso a dos futbolistas -Messi y otro (por momentos Higuaín, en otros Agüero, o Palacio)- sin obligaciones defensivas. A esa pareja le tocaba caminar sobre el césped como cazadores en una batida, esperando el momento, el fallo para salir corriendo a la contra y descerrajar al enemigo. Y tuvieron esas oportunidades, pero no las concretaron. El partido pudo terminar 0-2. Y solo lo decidieron un fallo de Demichelis y un gran acierto de Gotze.

Pero no es menos cierto que Alemania es justa campeona de este Mundial. Quizás no es la mejor del mundo, pero sí la que mejor ha jugado durante este campeonato en Brasil. Y también supone un justo premio a un equipo que es la culminación de una auténtica reconversión, del pasar de un juego directo a otro más elaborado, con más cuidado hacia la pelota. Alemania es el ejemplo de que para triunfar en el deporte no te puedes quedar dormido, hay que evolucionar de forma constante. Y esta máxima no solo la han llevado a la selección, sino que esta cuarta estrella es producto de la competitividad que han mostrado en sus clubes. El Bayern de Múnich y el Borussia han pasado a ser de nuevo una referencia a nivel internacional. Dos equipos que centran las miradas, como la tetracampeona.