La violencia no tiene ideología

Manuel Fernández Blanco
Manuel Fernández Blanco LOS SÍNTOMAS DE LA CIVILIZACIÓN

DEPORTES

04 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

De la encuesta realizada por el Instituto Sondaxe para La Voz de Galicia sobre la violencia en el fútbol destacaría, en primer lugar, la opinión ampliamente mayoritaria de la población gallega (70.8%) a favor de la disolución de las peñas ultras de los equipos de fútbol. Esta opinión es bastante uniforme, sin diferencias destacables por provincias ni por sexos. Tampoco se aprecian grandes diferencias por grupos de edad, excepto en el grupo de los más jóvenes (entre 18 y 34 años) en el que el 22% opina que solo algunas peñas ultras deberían disolverse. Curiosamente es el mismo porcentaje, dentro de ese mismo grupo de edad, que los que están en contra de la disolución de los Riazor Blues (mayoritariamente varones).

Otra de las grandes conclusiones de la encuesta es que la opinión mayoritaria a favor de la disolución no parece conocer ideologías. Según el recuerdo de voto en las elecciones autonómicas del 2012, los votantes de todos los partidos declaran, por encima del 70%, estar a favor de la disolución (excepto los votantes del PSdeG-PSOE que, de todos modos, se sitúan en el 68.5%).

Resultan sorprendentes las respuestas en contra de la disolución del Frente Atlético, ya que es en la provincia de A Coruña donde se alcanza el porcentaje mayor de los que se oponen a su disolución (13.8%). Parece que algunos no pueden renunciar al vínculo agresivo con el semejante. Semejante, por muy diferente que quieran presentarlo. En las peleas entre iguales solo un tercero, en el lugar de la Ley, puede pacificar las cosas. Sin embargo, la encuesta revela, en la valoración de las instituciones y personalidades, que solo la Policía aprueba, con un aprobado raspado (5,32). Lo que no deja de ser llamativo en este caso (que la Policía apruebe In absentia).

La prohibición de insultar en los estadios parece tener un respaldo mayoritario. Tal vez esta pregunta esté poco matizada: ¿es lo mismo un insulto racista, xenófobo, o que incita a la violencia, que ironizar sobre los méritos del rival, o criticar los «desaciertos» del árbitro? La lucha contra la violencia no debe ser inquisitorial. Un 18.5% de los encuestados considera que la prohibición de insultar no es acertada. Las mujeres la consideran más acertada que los hombres. En cualquier caso, es absolutamente mayoritaria la opinión de que la responsabilidad de los insultos recaiga exclusivamente en los autores que deberían ser expulsados (84,5%), pero cuyo acto no debería tener como consecuencia el cierre de los estadios (que solo defiende el 4.2% de los encuestados).

El pasado día 2, supimos que el Ministerio del Interior ha decidido incluir a los ultras de los equipos de fútbol en su Plan de actuación contra grupos violentos organizados de carácter juvenil (como los grupos neonazis, de extrema izquierda, Netas o Latin Kings). Para defender esta inclusión, se argumenta que «estos grupos tienen una clara caracterización ideológica». En este último punto debo manifestar mi desacuerdo, salvo que pensemos en un uso degradado del concepto de ideología. La prueba mayor de que la violencia no tiene ideología es que se manifiesta del modo más intenso entre grupos que dicen compartirla (Celtarras y Riazor Blues, por ejemplo). La ideología, en los grupos ultras relacionados con el fútbol, es un puro semblante para justificar lo auténticamente real: el goce de la violencia. En este sentido la encuesta de Sondaxe es totalmente esclarecedora: el rechazo a la violencia se da de modo absolutamente mayoritario en los ciudadanos de todas las adscripciones ideológicas. La violencia no es ideología, su rechazo tampoco. Es una cuestión de civilización.

Manuel Fernández Blanco es psicoanalista y psicólogo clínico.