Catar acoge un Mundial al que España, vigente campeona del mundo, llega con buenos argumentos y el objetivo de llegar a semifinales.
Ambiente
Opulencia
La presencia del Mundial en Catar ya ha dejado de sorprender a un mundo globalizado donde el poder del dinero lo es todo. La evolución de este protectorado inglés (1971), basado en el comercio marítimo y la recolección de perlas, a un emirato cuya monarquía absoluta se asienta sobre la tercera mayor reserva mundial de gas natural, convirtiéndolo en el país con mayor renta per cápita del planeta, explica claramente que lo imposible tome visos de normalidad. El programa catarí Visión 2030 quiere hacer del deporte uno de sus ejes fundamentales en su transición hacia la modernidad. Ya hemos perdido la cuenta de los mundiales y demás fanfarrias que buscan el no va más con la ilusión de conseguir la organización de unos Juegos Olímpicos. William Shakespeare ya advirtió hace ya unos cuantos siglos que «si el dinero va delante, todos los caminos se abren» y parece que así es. Ante esta situación, las dudas sobre determinados temas escabrosos se diluyen en noticias de poca entidad y llaman la atención del personal con fuegos artificiales y peñas de tamborileiros para amenizar la fiesta.
Anfitrión
Catar debe llegar a cuartos
Esta será la cuarta vez que esta competición abandone suelo europeo, tras celebrarse anteriormente en Japón, Egipto y Túnez. Pero será la primera vez que se desarrolle toda la competición en una sola ciudad. Se levantaron unas instalaciones modélicas, se fichó a uno de los mejores entrenadores, Valero Rivera, que acababa de ganar el Mundial con España, y se maquilló la selección con unas incorporaciones que le han dado una robustez para aspirar a los diez primeros puestos. El debate ético sobre la política de fichajes (actuar con una selección nacional como en un club) y en qué medida puede falsear la realidad queda en un segundo plano. Recuerdo en el Mundial de Francia cómo el entrenador ruso nos sacaba los colores con la nacionalización exprés de Dujshebaev y Xepkin y quizá no le faltaba razón. Con esta profesionalidad y un trabajo continuo de dos años, donde Valero ha europeizado su juego, deberían llegar a cuartos y así afianzar la imagen del país.
Carácter
No podemos bajar el listón
Manolo Cadenas pasó, y con nota, la dura prueba de hacerse cargo de la selección tras proclamarse campeona del Mundo unos meses antes y tras un período electoral donde él era uno de los señuelos más atractivos. En el pasado europeo llevó la nave al podio y, sin lugar a dudas, se habrá quitado un lastre emocional importante. Decidió mantener la filosofía y el bloque de la actual campeona del Mundo, y aún sin contar con Sterbik, la evolución del juego fue positiva. Por ello debemos esperar de nuevo su mejor versión.
Baza
Tenemos un equipo
Tras lo visto en la fase de preparación tenemos un gran bloque, donde todavía están presentes diez campeones del mundo. Podemos decir que más que una selección funcionan como un equipo. Este es el mejor argumento de España para este Mundial. Todos pueden resolver cualquier situación de manera colectiva apoyados en una calidad individual excelente. Por algo solo quedan cinco en la liga local. Nuestro objetivo deben ser las semifinales y para ello la primera fase debe ser inmaculada para asegurar unos cuartos fáciles. Los sistemas defensivos 6:0 y 5:1 siguen marcando carácter y cuando funcionan fluye el contraataque. Todo ello contando con una aportación decente en la portería. El juego coordinativo 2x2 y 3x3 con el pivote y los desdoblamientos de extremos siguen dando sus frutos. No tenemos grandes lanzadores a distancia, pero con continuidad lo suplimos con nota.
Juan J. Fernández es profesor de la Facultade de Ciencias do Deporte (Universidade da Coruña).