Desde la llegada de Diego Simeone al Atlético de Madrid en el 2011, algo se ha removido dentro de las estructuras del club colchonero. La manera de competir, la forma de afrontar los partidos se ha ido construyendo en base a una estrategia que ha superado todas las expectativas de éxito y con una premisa fundamental, «partido a partido» se compite desde el primer segundo hasta el último aliento del encuentro.
Lo que define a este Atlético es la forma en la que afronta la competición y la actitud que define al equipo, un reflejo directo de la manera de pensar de su entrenador. El Atlético de Madrid es actualmente un ninja rodeado de honorables samuráis llenos de códigos éticos y estilos definidos de conducta. Su competitividad se enmarca dentro de la supervivencia ejerciendo la excelencia, se adapta al terreno, se acomoda al rival, mide sus fortalezas y exprime sus debilidades para sacar el máximo partido al combate. Y lo más impactante, sabe y conoce en qué momento deben salir a la luz y enfrentar el cuerpo a cuerpo, mientras que entienden y manejan brillantemente la gestión de las sombras, los claroscuros que les otorga una ventaja e incrementa sus probabilidades de victoria.
El Atlético de Madrid, en todos los torneos saca a relucir su vena competitiva enmarcada dentro de su filosofía flexible. No se muestra si no es estrictamente necesario, no contrasta su fuerza si el combate no lo exige y además utiliza sus armas con una destreza impropia de estos tiempos, el concepto adaptación lo ha incorporado como seña de identidad y en cada temporada hace una demostración palpable de ello, ajustando su fuerza a los recursos disponibles y sacando el máximo partido a su patrimonio futbolístico.
El Atlético de Madrid de Simeone, como los ninjas, ha sabido gestionar sus potencialidades y ha demostrado saber luchar con armamento diferente para cada ocasión, siendo inteligente sacando partido de Agüero, Falcao, Costa, Ardá Turam, Koke o actualmente Mandzukic y su más reciente incorporación, Fernando Torres.
Como un experto guerrero, este equipo ha entendido el juego como una lucha de supervivencia en la que debe sacar ventaja del momento y aprovechar el efecto sorpresa en cuanto tenga opción pero no elude ni esquiva el enfrentamiento cara a cara, solo que lo hace en el momento oportuno y en las mejores y más favorables condiciones.
En un entorno futbolístico lleno de viejos samuráis, el Atlético de Madrid busca rentabilizar sus virtudes priorizando la eficacia y eliminando probabilidades de fracaso. La forma no es tan trascendente como el logro final. Solo hay una condición, la lucha se mantiene siempre en el horizonte pero «partido a partido».
*Álex Couto es entrenador y máster profesional en Fútbol. Autor del libro «Las grandes escuelas del fútbol moderno»