Villar intenta reventar el decreto con la amenaza de la FIFA al Gobierno

Francisco Pastor REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

JuanJo Martín | Efe

El organismo internacional envía inspectores a España para que elaboren un informe sobre si ha habido injerencias del Ejecutivo en asuntos de la federación, lo que podría derivar en la expulsión del fútbol español

13 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Villar busca su particular primo de Zumosol. Consiguió a la desesperada que la FIFA intervenga en el conflicto del fútbol español y amenace al Gobierno con la expulsión de España de las competiciones internacionales. Este tipo de amenazas que ahora se han materializado ya las había intentado en otras ocasiones y en su día le habían salió bien ante, por ejemplo, el Ejecutivo de Zapatero, cuando logró que el presidente se plegara a sus pretensiones sobre las elecciones a la federación.

Según se puso de manifiesto en el programa el Larguero, de la cadena Ser, «Villar y Padrón estaban pidiendo a la FIFA que advierta al Gobierno de España para que no apruebe el decreto de los derechos de televisión». Esta era la última bala en la recámara de Villar para cargarse el decreto de venta centralizada de los derechos televisivos y, de momento, ha conseguido su objetivo. Según avanzó la cadena COPE el organismo internacional envió ayer tres inspectores -y la UEFA a otros dos-, a España para que elaboren un informe que determine si ha habido injerencias del Ejecutivo central en asuntos que consideran son exclusivos de la federación española. En el caso de que ese análisis de los inspectores encontrasen evidencias de injerencias políticas sobre el fútbol, la FIFA abriría un expediente que conllevaría la amenaza de expulsión de clubes y selección de todas las competiciones internacionales.

Intenta, de este modo, que la FIFA amedrente a Rajoy para que este paralice la inminente aprobación del texto, algo que generaría un cataclismo entre los clubes profesionales del fútbol español. Lo que tendrá difícil de justificar la FIFA en este caso es una intervención en el asunto del decreto español cuando existen precedentes, como el de Italia, donde nunca se manifestó al respecto.

De todas formas, no parece sencillo que el Gobierno dé marcha atrás en la aprobación del decreto. A tenor de las palabras del portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, parece casi imposible que la norma sea modificada. De hecho, Hernando ha asegurado que no se cambiará nada y que será aprobado. En cualquier caso, en los clubes sí que existía preocupación por si finalmente Rajoy decidiera aparcar el asunto para no verse perjudicado en una época de marcado carácter electoral.

Villar está tan desesperado que, a tenor de su petición de ayuda a Blatter, es capaz de meter al fútbol español en un atolladero de proporciones incalculables. Puesto que la expulsión, tanto de la selección como de los clubes, de los torneos internacionales, sería un perjuicio enorme para el fútbol español y que le tendría a él mismo como único culpable, puesto que sería una medida nacida de una petición suya.

En cualquier caso, a esta amenaza apenas le quedan horas si pretende tener éxito en cuanto a la paralización del decreto, dado que mañana es cuando el mismo será aprobado definitivamente en el Congreso.

Los puentes de la Liga

Mientras ayer ocurrían estos movimientos, la Liga se acercaba a la AFE y admitía dar a los jugadores la mayor parte de sus peticiones. Tebas reconoció que la Liga no tiene «ningún inconveniente» en pactar otras garantías como las «salariales a través de la Ley, para garantizar que los futbolistas no sufran retrasos en los pagos» y está «dispuesta a constituir» un Fondo Mutual de futbolistas para colaborar económicamente en el mismo.

Clemente lo compara con Hitler

Por su parte, el exseleccionador nacional Javier Clemente cargó ayer de forma inusitada contra Tebas, a quien, entre otras lindezas, comparó con Hitler. Y también atizó al Gobierno del PP, al que acusó de sacar adelante un Real Decreto Ley sobre los derechos audiovisuales para «llevarse el dinero del fútbol y repartirlo como quiera, puede ser a sus amigos».