Todo por ganar, todo por perder

Alberto Blanco LA PIZARRA

DEPORTES

12 sep 2015 . Actualizado a las 16:59 h.

Típico de partido de tener todos los sentidos puestos en ello. No vaya a ser. Polonia es un rival que poco dice al aficionado esporádico al basket. Su liga está fuera de los focos del primer nivel. Pero tienen una buena hornada. Y además, el obradoirista Adam Waczynski está que sale.

El santiagués ha completado una primera fase memorable. Con un acierto extraordinario (por encima del 50%). Y momentos sublimes con rachas de triples magníficas. El cuadro polaco se arma por dentro con el NBA, Martin Gortat. Una montaña interior que se faja en cada encuentro. A su lado, Damian Kulig, que ha fichado por el Trabzonspor y que le da estabilidad al puesto de pivot abierto. Para dar consistencia, Polonia fichó a AJ Slaughter, ex del Panatinaikos, que siendo muy irregular en su tiro exterior (lleva un 17% en los tiros de 3) es un jugador que finaliza bien hacia dentro y crea en las situaciones de bloqueo directo.

Y luego están los chicos de la generación dorada de Polonia, los nacidos en el año 93. Mateusz Ponitka y Przemyslaw Karnowski. Ponitka es un escolta muy fuerte, versátil, capaz de anotar en salidas de bloqueos o jugar 1x1 cuando tiene espacios. A su lado, se forma en la Universidad de Gonzaga y por tanto es compañero de Domantas Sabonis, el center Karnowski. Un Everest. Enorme. Zurdo, algo tosco, pero que seguro veremos tras su periplo americano por importantes equipos europeos.

Polonia se ha batido el cobre para llegar a estos octavos, con todos sus partidos ganados y perdidos, por un margen estrechísimo. Y podemos recordar, que en plena ruta Ñ, España ganó por un escueto 71/64 en Santander. Pongamos más datos. Una derrota te hace olvidar para siempre los Juegos de Río 2016. Sería el ocaso de la generación de oro. Una forma totalmente injusta de terminar.

No menos importante, está el saber situarse ante este tipo de encuentros. Polonia no tiene nada que perder. España lo tiene todo. Necesitamos más constancia defensiva. Porque aunque no lo parezca, somos el mejor equipo de cara al aro rival del campeonato. Y el segundo siendo solidarios en ataque. El problema es que somos los antepenúltimos en defensa. Ahí radica el meollo.