Tl asunto catalán se mueve por la senda de lo emocional. Y ahora llega al fútbol para seguir creando un enredo cada vez mayor y profundizar en el disparate.
Obviamente, un país independiente tendría su propia Liga. Y esa sería la que disputaría el Barça. Mas y Junqueras presidirían tanto un Barça-Lleida como un Reus Deportiu-Badalona. Lógicamente, el Barça no podría jugar en otra Liga. Pero es que, además, legalmente es casi imposible que como hipotético campeón catalán pudiera disputar la Champions, porque para ello debería ser admitido como miembro de la UEFA o de la FIFA, algo bastante complejo. La independencia sería el final del Barça como club grande. Sus ingresos mermarían y no podría retener a sus estrellas. Imaginarse a Messi contento con ser el Balón de Oro de la Liga Catalana es mucho imaginar. Incluso estaría por ver si alguien como Piqué estaría dispuesto a conformarse con correr por el verde de la Nova Creu Alta. Por ello, ver al Barça apoyando algo que supondría su muerte, es cuando menos desconcertante.