En otoño, escapada a las setas

Pablo Penedo Vázquez
PABLO PENEDO VILAGARCÍA / LA VOZ

DEPORTES

MONICA IRAGO

El bicampeón de la Volta a Portugal lleva más de una década de salidas micológicas

16 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre temporada y temporada el ciclista profesional goza de un par de meses de descanso. Un período en el que la bicicleta deja de ser ese apéndice soldado al cuerpo, que el deportista necesita extirpar para recargar las pilas antes de volver a ensamblar sus dos piernas a los pedales. Tiempo para el asueto y la evasión. «Pero pronto che apetece facer cousas». Al menos eso es lo que le ocurre a Gustavo César Veloso. Un bicampeón de la Volta a Portugal que no concibe tirarse a la bartola. Más allá del zafarrancho diario que le exigen sus dos pequeños, lo que le tira es echarse al monte en busca de setas.

«Forma parte da miña pretempada. Ir aos cogomelos é unha afección para min, son un pouco castrón, e ao mesmo tempo sérveme para moverme. Sobre todo nos meses de outubro e de novembro, cando colles máis peso», explica el vilagarciano. «Avanzas pouco a pouco, pero se tes que gabear, gabeas. Ao final chego a botar máis de tres horas camiñando nun día. Percorres pouca distancia, pero non estás parado». Hasta el punto, añade, de que «ás veces chego á casa con molestias nas pernas, cos xemelgos cargados». Porque aunque no lleva su físico al límite, «ao final o que espabila é o corpo. É un descanso activo».

Más de una década lleva Gustavo César Veloso compaginando placer y ejercicio de mantenimiento por los montes de Vilagarcía en los otoños que sirven de linde entre el final de cada curso deportivo y el arranque de la pretemporada del siguiente. Su tío Antonio lo inició en el mundo de las setas. «Ensinoume a distinguir tres especies, a canterela, o níscalo e a microlepiota».

Con la experiencia de los años «vas coñecendo máis especies», explica el ciclista, pero «eu só collo esas tres, e a boletus, por evitar riscos». Especies que el otro día veía a la venta a 26 euros el kilo. No forman sin embargo parte de su economía familiar. «Coas que collo fago un revolto ou un guiso para catro persoas». Porque el entrenamiento termina en casa. En labores de cocina en las que Veloso lleva años probándose maestro de platos deportivos con sabor a gloria ya sea preparados a fuego lento, o en un vuelta y vuelta con raudo golpe de mano.

Octubre es el mes central en el que el jefe de filas del FC Porto se entrega a su pasión por las setas. Una actividad que le permite gozar muchas veces al mismo tiempo de su familia. Un mes en el que puede llegar a hacer cuatro salidas a la semana. En el que «fago cousas que non podo durante a tempada». Como «unha ruta en káiak ou unha andaina, a xogar ao fútbol e ao baloncesto cos amigos; acabas correndo como un animal».

La entrada en noviembre empieza a restringir todo lo anterior. La rutina de un ciclista profesional comienza a recuperar terreno, con los primeros kilómetros de natación, de carrera a pie y de bicicleta. Pero hasta enero habrá tiempo para alguna escapada más al monte. Y demarrajes en la cocina.