Nadal utilizó sus armas para contener a un rival completísimo que ofreció el mejor tenis de su vida
28 ene 2017 . Actualizado a las 10:08 h.Un plus de fortaleza mental elevó a Nadal en un partido igualadísimo. Dimitrov buscó los puntos de forma más directa, con agresividad (79 ganadores y 70 errores no forzados), y Rafa persiguió la consistencia y el desgaste (45-43). El servicio marcó el ritmo. Cuando Rafa sacó mejor, dominó más, mientras que se vio a merced cuando el rival le tomó la medida a los restos.
PUESTA EN ESCENA
Igual cabeza, más agresividad y algo menos de chispa en los movimientos
Nadal mantiene su fortaleza mental y la cabeza fría en los momentos clave, más que ningún otro tenista. En otros aspectos surgen matices. Trata de jugar con más ritmo, consciente de que le falta una ligera chispa en los desplazamientos. Aún así tira de épica para llegar a bolas imposibles para el resto. Hubo una diferencia respecto a los cuartos ante Raonic. Entonces restó delante, tapando huecos; ante Dimitrov alternó una posición más valiente y una más conservadora, pero no sabemos si fue algo buscado o involuntario.
táctica
Funcionaron los golpes por sorpresa a las derechas
Dimitrov jugó un partido excepcional, y perdió. Eso define el mérito de Rafa, que no estaba en su mejor momento y en cinco horas tumbó a un rival completísimo y que rubricó el mejor partido de su vida a cinco sets. Se esperaba que Nadal insistiese en bolas altas con efecto hacia el revés a una mano de Dimitrov, pero lo que mejor le funcionó fueron sus cambios, cuando sorprendió con su derecha invertida hacia el drive del rival. Del mismo modo que a él le hicieron daño los inesperados reveses paralelos de su rival hacia su derecha. Una diferencia, el servicio: con 20 aces del búlgaro contra ocho.
EL ARRANQUE
Impecable Rafa
El partido arrancó perfecto para Nadal: sacó muy bien y jugó a un ritmo altísimo ante un rival que se vio dominado.
LA REACCIÓN
Un tenista sin fisuras
El segundo set entró en una fase de breaks constantes, Dimitrov tomó la iniciativa y mostró su mejor versión: sacó, restó, atacó por los dos lados, se le vio rapidísimo de piernas...
EL COMBATE
Dos desempates y un «break»
Desde el tercer set, el duelo se igualó. Dos mangas se decidieron en tie breaks. Dimitrov se distinguía como más resolutivo, más ofensivo, ante un Nadal que mantenía su plan consistente. Para el estirón final de Rafa resultó fundamental la mejoría en el servicio. Cinco horas de juego y el duelo se decidió por un break. Un magnífico espectáculo.