Si en el amistoso de este año entre Francia y España en Saint Denis el videorbitraje funcionó bien y rápido en los dos goles de España, en Abu Dabi dejó más sombras que luces
14 dic 2017 . Actualizado a las 16:33 h.Tal y como ocurrió hace un año en este mismo torneo que sirve para sumar títulos, acumular dinero y vender imagen, el Mundial de Clubes alimentó el debate sobre la aplicación de la tecnología en el fútbol. Si se toma como una competición probeta, puede servir. Pero si la FIFA presume de que se trata de un gran campeonato para definir al mejor del universo, el fracaso es evidente.
Si en el amistoso de este año entre Francia y España en Saint Denis el videorbitraje funcionó bien y rápido en los dos goles de España, en Abu Dabi dejó más sombras que luces. Por la tardanza en permitir que se decidiese y porque mantuvo el lugar a la interpretación del juez y, por lo tanto, a la confusión y al encendido debate entre los seguidores.
Con 0-0, los madridistas celebraron un gol de Casemiro, en colaboración con un defensor, que en ese momento descerrajaba al modestísimo Al Jazira. Primero el árbitro brasileño Sandro Ricci señaló alguna supuesta infracción, al momento dio gol y bastante más tarde dibujó una cámara con su mano. Videorbitraje al canto y anulación del tanto por un fuera de juego de Benzema.
El francés estaba en posición antirreglamentaria, eso es indudable, pero el VAR no determina si intervenía o no en la jugada. Y entre el remate de Casemiro, la celebración del tanto por anticipado y el gozo de los anfitriones, pasaron más de dos minutos.
Mejor y con mucha celeridad resolvió el videorbitraje la otra gran acción polémica. En una contra sorprendente, dos jugadores locales se plantaron solos ante Navas para batirle. Cuando todos daban por descontado el 0-2, ya que el árbitro no dijo nada, al instante la jugada quedó anulada. El VAR demostraba un fuera de juego milimétrico.