La liga se juega en casa

Ricardo Hevia

DEPORTES

04 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Era verdad, todas las previsiones hablaban de un partido difícil y se confirmaron. El TAU Castelló es un equipo complicado, valiente y que juega sin mirar el marcador. Su única mirada es hacia delante, vayan ganando o perdiendo. Frente al líder, un casi seguro campeón, una desventaja de 13 puntos no les arredró y fueron capaces de darle un vuelco al partido, que produjo más de una taquicardia. Al final, otra vez, un choque que llega al final en el alambre, cayó del lado del Breo. Entre las frases recurrentes que se escuchaban o circulaban en el mundo del básquet, hay una que decía: «El año de subir, todos los partidos de un punto los ganas; el de bajar, los pierdes». Está claro que el destino del Breogán, tras tantos años de penuria, es el ascenso. Porque es el mejor y lo demuestra cada semana. Porque han cambiado cosas. Quizás pequeñas, pero importantes. Y por poderío. El fichaje sobre la bocina de Sandi Cebular, por si hay alguna lesión, lo demuestra. Hay varios equipos, que suspiraban por un cambio, no como medida precautoria, si no para mejorar y no pudieron hacerlo.

Esta tarde aparece por el Pazo una de las decepciones de la liga. Melilla, Breogán, Manresa y Palencia eran para todos los grandes favoritos. El fiasco palentino se llevó por delante al bueno de Joaquín Prado. En su lugar, llegó Alejandro Martínez. El objetivo: conseguir plaza en el playoff. Están en el límite y si pierden en el Pazo, pueden regresar a Palencia fuera de los nueve primeros puestos. El Breo, al que todo le sonríe tras el batacazo del Prat en Ourense, sabe que su liga se juega en el Universitario. Ganando los cinco partidos que restarán a partir de mañana, sus viajes pueden ser de placer. Convertir los fines de semana en un picnic familiar.

¿Serán Alejandro y sus muchachos capaces de romper la inmaculada racha breoganista? Me paga que no.