Empate a nada de un rácano Lugo ante el Mirandés

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Los de Nafti mantienen su racha de empates con otro duelo escaso de fútbol en el que volvieron a encontrarse en inferioridad numérica

05 dic 2020 . Actualizado a las 20:22 h.

Como es habitual, el CD Lugo cedió la iniciativa al rival. Su buen trabajo sin balón, con una intensa presión, generó desconfianza en un Mirandés que no era capaz de llegar al área de Cantero con claridad. Los de Nafti ofrecían un juego directo, con el que generaban grandes problemas con las segundas jugadas, de las que nacieron sus dos primeras llegadas de peligro. Un mano a mano de Carrillo en fuera de juego, y un intento de control de Ramos dentro del área, que acabó sacando la defensa del Mirandés.

A los 20 minutos Moreno Aragón no quiso revisar en el VAR un pisotón de Marcelo que había sancionado previamente con amarilla. Acostumbrados a un arbitraje demasiado estricto, esta vez el Lugo fue favorecido, porque la acción era perfectamente sancionable con roja. De hecho, la expulsión de Manu Barreiro ante Las Palmas fue un calco de esta entrada del guineano. 

Posteriormente, en un nuevo error del Mirandés, Chris Ramos recuperó un balón en tres cuartos de campo, pero al no atreverse a encarar, cedió la pelota a Carrillo, que con un mal control perdió una opción más franca de remate. Los pupilos de José Alberto respondieron con un gran remate de Víctor en un buen centro desde la izquierda de Javi Jiménez, avisando del peligro arriba de un equipo con más calidad de la que podría parecer por plantilla.

La precipitación del Lugo en el centro del campo inclinaba cada vez más el terreno de juego hacia su propia área, animando al Mirandés a merodear los dominios de Ander Cantero.La fortuna para los luceneses se encontraba en la falta de profundidad de los locales, que no conseguían plasmar en ocasiones su dominio en la posesión. 

La primera mitad se evaporó con una generalizada falta de fútbol y ocasiones por ambas partes, el Lugo encaraba el túnel de vestuario sin sufrir y con un jugador más, un buen botín tras una actuación demasiado rácana.

Segundo tiempo de poco fútbol

El ritmo no llegó en el segundo tiempo. El Lugo imitó su planteamiento de los primeros 45 minutos y se dejó dominar por los locales. Esta vez, el Mirandés fue ligeramente más incisivo, acumulando más llegadas. La primera, nada más reanudarse el choque con un remate de Jackson que detuvo sin contemplaciones Ander Cantero. La segunda, una contra en otro error por precipitación del Lugo, que Iván Martín estrelló en un defensor lucense. Cuando más exigidos se encontraban los de Nafti, Chris Ramos aprovechó su zancada y velocidad para plantarse en el área del Mirandés y gozar de la ocasión más clara del partido. Su potente remate lo repelió Raúl Lizoain con una fantástica intervención.

Tras un intervalo con algunas llegadas, ambos equipos frenaron sus intenciones de perder el punto y limitaron aún más los riesgos. Ninguno de los dos contendientes era capaz de mover el esférico con fluidez, convirtiendo el juego en un ‘robo y recuperación' eterno, que tan solo animaba al bostezo. 

Nafti decidió mover ficha dando entrada a Cristian Herrera por El Hacen. El cambio, apriori, tenía una intención ofensiva. Con Herrera, el centro del campo se despobló, añadiendo más talento y velocidad al equipo. La apuesta no salió demasiado bien, un Lugo asfixiado, acusando la carga de partidos, perdió contundencia y tras un tramo de ataques infructuosos decidió sacar a un extenuado Juanpe para incorporar más músculo con Seoane. El tercer cambio lo gastó en la entrada de Valentín, que sustituyó a un voluntarioso pero impreciso Chris Ramos.

Una nueva expulsión como condicionante

El Lugo tomó conciencia del valor del punto y plasmó la idea que se venía gestando desde prácticamente todo el partido. La acción que decantó la timorata propuesta fue la expulsión de Carrillo, que en una acción fortuita pisó al jugador del Mirandés y recibió cartulina amarilla, la segunda, ya que anteriormente fue sancionado por protestar al colegiado. Nuevamente con polémica y con un jugador menos, los de Mehdi Nafti pusieron el candado a su portería y sumaron un punto que dadas las circunstancias, pasó de ser un empate rácano y decepcionante a un punto valioso para el objetivo de la salvación.