España busca en Egipto su tercer Mundial de balonmano

Última cita del bloque que ganó el Europeo 2020 antes del relevo generacional


Colpisa

Dos veces se ha colgado la estrella de campeona del mundo (Túnez 2005 y España 2013) y la inercia que proporciona haber hecho cumbre en el último Europeo pone ahora a España en la mejor disposición posible para coronarse por tercera vez. Lo busca desde este viernes en Egipto, en uno de los torneos (13 al 31 de enero) con mayor incertidumbre que se recuerdan, el primero que se celebra sin público y con 32 selecciones en lugar de las 24 habituales.

La España de Jordi Ribera acude con los mismos integrantes que se proclamaron campeones de Europa hace un año en Estocolmo, dieciséis jugadores a los que hay que sumar los nombres del portero Sergey Hernández y Rubén Marchán. Una lista con la que pelear por un lado por entrar en la lucha por las medallas pero también con la que afrontar por otro el necesario relevo generacional.

En el aspecto físico, ineludiblemente, hay que hablar de Francia y de las nuevas generaciones que han ido poblando su selección. Sin la veteranía de Karabatic, los franceses representan una de las incógnitas de este Mundial de Egipto después de su temprana eliminación en el último Europeo, donde cayeron en la fase de grupos tras lograr una sola victoria. Ese mal resultado provocó el relevo en el banquillo, donde Guillaume Gille toma las riendas que deja el destituido Didier Dinart.

Un paso por delante de Francia se sitúa Dinamarca, actual campeona, que es capaz de lo mejor y también de lo peor como demostró en el último Europeo (14.ª posición). Con jugadores determinantes en sus filas como Mikkel Hansen y Niklas Landiny, tiene en la veteranía su mejor arma. En esa misma línea se mueve la vecina Noruega, que tiene por delante el reto de levantar un título después de pisar el podio en varios campeonatos de forma consecutiva. Cuenta con Sander Sagosen, considerado el mejor jugador del mundo, que además llega en plenitud tras proclamarse campeón de la Liga de Campeones con el Kiel.

Nunca hay que perder de vista a Croacia, que ya en el último Europeo lanzó un serio aviso de lo que es capaz después de estar ausente del podio desde 2013. En ese mismo vagón de favoritos se acomoda España, que presenta su doble título continental consecutivo como mejor aval para volver a pelear por las medallas después de quedarse fuera en la cita mundialista de 2019, donde fue séptima. El torneo servirá como despedida, entre otros, de Raúl Entrerríos.

España debutará este viernes ante Brasil y cerrará la primera fase con Polonia y Túnez, consciente de que cada partido cuenta en las dos primeras liguillas antes de alcanza el cruce de cuartos de final, donde la lógica invita a pensar que esperará Francia o bien Noruega.

Los tres primeros se clasifican a una segunda liguilla arrastrando los puntos sumados entre ellos, y el grupo de España se cruza con el integrado por Alemania, Hungría, Uruguay y Cabo Verde. Los dos primeros de esta segunda fase obtendrán el pase a cuartos.

Egipto y la Chile de Mateo Garralda abren este miércoles el fuego, en un torneo en el que no hay que perder de vista lo que sea capaz de hacer Argentina.

Burbuja frente al virus

Además de los recurrentes test PCR, en caso de que aparezcan positivos por coronavirus, los afectados quedarán en cuarentena durante diez días. Antes del pitido inicial ya hay selecciones que han sufrido los rigores del virus. Estados Unidos notificó ayer que 18 jugadores y el entrenador dieron positivo. La República Checa anunció ocho positivos la pasada semana. Suecia estuvo confinada hasta el lunes, cuatro días antes de estrenarse, precisamente, ante los checos.

Rusia jugará sin escudo ni bandera por su sanción por dopaje.

Siempre entre las favoritas

Isma Martínez

España llega a este Mundial en un proceso de cambio, con jugadores que han dado mucho y que llegan a su fin, y Jordi Ribera está sabiendo hacerlo muy bien. No sé cómo será el torneo a nivel competitivo, porque hay miembros de selecciones importantes que han manifestado que no se debería jugar por la pandemia, y es una incógnita cómo van a responder. Quien esté más centrado y metido tendrá más opciones y España siempre está entre las favoritas.

Los grandes puntos fuertes de la selección son que es capaz de jugar como un equipo con un juego reconocible con el que sus integrantes se sienten cómodos, y la alternancia defensiva. El punto débil es la falta de un jugador resolutivo, que es algo bueno y malo a la vez: no dependes de un solo jugador, pero a la vez echas en falta ese puntito de esa estrella que te hace un gol de la nada.

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