El sueño de Ana, velado por toda Ribeira y Galicia, se hizo realidad
02 ago 2021 . Actualizado a las 07:25 h.El sueño de Ana, velado por toda Ribeira y Galicia, se hizo realidad. Los dioses del Olimpo le sonrieron. La jovencita que un día se adelantó a su tiempo proclamándose campeona del mundo júnior, siendo todavía juvenil, se ha convertido en la primera medallista olímpica del atletismo de Galicia.
Sin contar a Adrián Ben, otros ilustres atletas consiguieron diploma olímpico, como Andrés Díaz en 1500 metros (Sídney, 2000), Santiago Pérez en 50 kilómetros marcha (Atenas, 2004) y Frank Casañas en disco (Londres, 2012). Esta medalla se recibe con un enorme simbolismo, máxime cuando coincide con el año del centenario de la fundación de la Federación Gallega de Atletismo (1921).
Sería injusto asociar este éxito solo al talento deportivo de Peleteiro. Detrás hay enormes sacrificios, sinsabores, privaciones y un monumental trabajo diario, desde hace ya varios años, a pesar de la juventud de la saltadora. Es un gran triunfo de Ana, de su entrenador y de su equipo. Pero también de los protagonistas en su etapa de formación: María José Martínez, Carlos Adán, Abelardo Moure, así como de la Escuela Municipal de Atletismo de Ribeira, impulsada por su alcalde Manuel Ruiz.
La promoción de cualquier deporte es mucho más fácil de realizar cuando se tienen figuras que son referentes sociales. El efecto del éxito olímpico de Peleteiro sobre la juventud gallega no es baladí. Muchos niños y niñas desearan emular a la ribeirense, al igual que a Adrián Ben o a Belén Toimil, entre otros.
Pero es preciso potenciar una política deportiva que permita canalizar todo el caudal del talento, poniendo en valor y nutriendo de medios a los planes de tecnificación de las federaciones y a sus entrenadores, para evitar que los atletas tengan que prepararse fuera de la comunidad. Los desafíos no cesan.