Carlos Arévalo: «Hicimos una final perfecta, sin poder reprocharnos nada»

DEPORTES

PAULO ALONSO

El betanceiro piensa tatuarse los aros olímpicos como recuerdo a su paso por Tokio

08 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Carlos Arévalo (Betanzos, 1994) siempre estuvo ahí, a un suspiro de la excelencia del piragüismo mundial, esperando a que le diesen la oportunidad de demostrar sus condiciones. Se quedó a un suspiro de ir a Río 2016 en un K2 200 que luego ganó el oro sin él, y arrancó el ciclo olímpico fuera del K4 500, hasta que la renuncia de Cristian Toro al Mundial del 2019 por motivos personales le abrió una puerta. Desde entonces no solo no desentonó, sino que, con los tiempos en la mano, ha sido el mejor del barco. «Esta plata para mí sabe a oro. Hicimos una final perfecta sin poder reprocharnos nada», comenta solo unos instantes después de colocar su plata al cuello del entrenador del K4 500, Miguel García, al que se abrazó emocionado en cuanto lo vio en tierra. «Es que es como un padre para mí. Es la persona con la que comparto mi día a día y me enseña todo. Me ha ayudado a conseguir este objetivo. Nada más salir del agua le he dado un abrazo y le dije ‘gracias por lo que has conseguido y por ayudarme a estar aquí; lo hemos conseguido’. Solo tengo palabras bonitas para él, como para mis compañeros».

—Hace dos años estaba fuera del equipo del K4 500, pero cuando le reclamaron no se notó su falta de acoplamiento, más bien al contrario. Ahora se reivindica.

—Para mí conseguir la plata es un orgullo inmenso, he dado mi 110 %, hice una regata perfecta, me pude exprimir al máximo y estoy muy contento con lo conseguido.

—¿El barco de Alemania ganó porque es mejor o pudieron dar algo más?

—Se ha decidido la regata a falta de nada, aunque no la he visto aún. Es lo que hay, nosotros dimos todo, hicimos una regata muy buena y ellos han sido mejores. No hay más que felicitarlos.

—En el proceso para elegir a los cuatro integrantes del barco hubo de todo. Lo han pasado muy mal para llegar hasta aquí.

—Al final esto es deporte. A veces se pasa un poquito mal, luego otras veces vienen las alegrías. Estoy muy contento con lo que he conseguido y he hecho un resultado inmenso.

—¿Adónde irá la medalla?

—No lo sé. Lo primero que haré será dársela a mi novia. En cuanto llegue. Se merece mucho esta medalla. Y después se la llevaré a mi madre, y a ver qué va a hacer ella con la medalla.

—¿Qué planes tiene ahora, además de las vacaciones?

—Ahora me voy a tomar unas buenas vacaciones que son merecidas. Querré ir a Galicia, para aprovechar, y también a Asturias, y luego me gustaría irme a algún lugar, alguna escapada.

—¿Cuál es la dedicatoria de la plata?

—Para mi novia, mi familia y para todos los españoles que me han apoyado.

—Va a hacer el Camino de Santiago, hubiese medalla o no.

—El Camino lo haré, por supuesto. Lo prometido es deuda e iré en cuanto llegue. Iré con mi novia a comprar unas botas y adelante, a darle caña.

—El regatista gallego Nico Rodríguez se tatuará los aros por su bronce en vela.

—¿Dónde se los va a hacer? Yo también me los quiero hacer, es tradición, y quiero hacerlo, toca.

—¿Es consciente del apoyo recibido desde Galicia en general y de Betanzos en concreto?

—Sí, sí. Los menajes han sido muchos y no he podido contestar a todos. Porque es imposible. Tengo el móvil ardiendo. El apoyo es inmenso, es un placer disfrutar de todos estos mensajes que te llegan, y de todo el ánimo que te dan. Estoy muy contento.