
No pudo terminar mejor este Eurobasket. Tanto por resultados, como por juego, considero que la selección española fue, con mucho, el mejor equipo. Pero equipo con mayúsculas, puesto que no era, a nivel individual, el grupo con más talento, aunque estaba, como así demostraron, compuesto por muy buenos jugadores, quienes además sabían muy bien lo que les correspondía hacer. Pero resultó que el todo fue más grande que la suma de las partes.
Actuaciones individuales al margen, que las hubo muchas y muy buenas, España marcó la diferencia tácticamente, con un ataque con una excelente distribución de espacios; con un juego de bloqueo directo preciso, en el que el llamado spanish pick and roll (un bloqueo directo en donde el bloqueador recibe, a su vez, un bloqueo ciego encadenado para su continuación al aro) cobró una gran relevancia, poniendo, en cada momento, el balón en las manos adecuadas y jugando, además, muy bien, los últimos y los primeros segundos de las posesiones, según correspondiera en cada momento.
España ganó el oro con una defensa brillante y trabajada. Estuvo muy bien la defensa individual, con sus variantes en la defensa del bloqueo directo, adaptadas perfectamente a las características del rival y un excelente uno contra uno.
Extraordinarias resultaron las zonas, ya fuesen convencionales, match-up o mixtas, porque este es un juego de equipo que pertenece a los jugadores. Porque ahí España resultó superior a todos, por saber competir hasta el límite y luchar hasta la extenuación.
Por todo ello, merecidísmos campeones.
Enhorabuena, equipo.