
Fue un rematador desde el primer día, pero también un ariete completo capaz de asociarse, jugar de espaldas y que supo incorporar el sacrificio defensivo
27 mar 2023 . Actualizado a las 09:49 h.Joselu comenzó jugando al fútbol con guantes y bajo los palos en Silleda, pero quienes lo conocen desde pequeño aseguran que nació con el gol en los genes y que, poco a poco, fue incorporando otros registros hasta convertirse en el delantero letal que ha llegado a la selección con 32 años (hoy cumple 33). A medida que han pasado los años, ha ido mejorando. El Benjamin Button del fútbol.
José Luis Mato, nacido en Stuttgart en 1990 pero desde los cuatro años en Silleda, es el rostro del Celta de entreguerras. Su traspaso al Real Madrid por 1,5 millones en agosto del 2009 fue una de las primeras operaciones de Carlos Mouriño con canteranos. Aquel paso fue la culminación a un proceso que comenzó en su Silleda, cuando de benjamín ejercía de portero, y que dio un giro radical cuando el conjunto vigués llamó a su puerta.
Mirolad Ratkovic, exjugador celeste y miembro desde hace muchos años de la secretaría técnica, fue su descubridor. «Me gustó nada más verle. Tenía planta, y cosas a nivel técnico, por encima de lo normal», comentó en su día. Tenía 12 años y desde el principio fue quemando etapas en la base con un año de adelanto con respecto a su edad. Alto y desgarbado, daba la impresión de ser un tronco, pero pronto demostró que sabía jugar de espaldas y asociarse con sus compañeros.
En juveniles, Joselu comenzó a explotar, se convirtió en un jugador importante y con 18 años ya asomó la cabeza en el Celta B y esa misma temporada (2008-2009) ya debutó con el primer equipo. Fue en Segunda División en una contienda ante el Las Palmas que finalizó con triunfo visitante: 0-1. Aquel día jugó 41 minutos.
Al curso siguiente, el de Silleda no solo se asentó en el primer equipo, sino que con 19 años, las apreturas económicas de la sociedad le llevaron a convertirse en el delantero de referencia, aunque a nivel de producción se quedase en cuatro goles. Para entonces ya había ganado en sacrificio defensivo, la última faceta que incorporó a su muestrario.
Internacional en las categorías inferiores, Ramón Martínez se lo llevó al Castilla en el verano del 2009 y en su primer año en el filial blanco ya se fue hasta los 14 goles después de jugar 34 partidos, datos que no pasaron inadvertidos para el primer equipo que entrenaba Jose Mourinho, quien le hizo debutar con 20 años en Primera. Hizo como el sábado: jugó seis minutos y marcó un gol en un 8-1 al Almería.
Pero, finalmente, el Real Madrid no fue la tierra prometida y tras otro año en el Castilla, comenzó un periplo por Alemania e Inglaterra con parada en el Deportivo. En la Bundesliga pasó por tres equipos: Hoffenheim, Eintracht de Fráncfort y Hannover, rondando la decena de goles en los dos últimos. Ese excelente trienio despertó el interés de la Premier League y el Stoke City llamó a su puerta en la 2015-2016, pero Joselu, que había marcado cuatro goles, decidió volver a Galicia y lo hizo para jugar una temporada como cedido de blanquiazul en Riazor. Con el Deportivo de Garitano y Pepe Mel marcó cinco goles en 20 partidos y al final de temporada volvió a Inglaterra, aunque para jugar dos años en el Newcastle.
En el 2019 tomó seguramente la mejor decisión de su vida, marcharse al Alavés. El club babazorro fue el punto de inflexión y el regreso al pasado. En Mendizorroza reapareció el Joselu que llevaba el gol en los genes, se convirtió en un jugador determinante y en el ídolo de la afición. En tres años, anotó 36 goles y se asentó como uno de los grandes goleadores de la liga.
Los 14 tantos del último año no sirvieron para salvar a los vascos y el Espanyol aprovechó la oportunidad de que acababa contrato. Obraron con rapidez, apostaron fuerte y el resultado son los 12 goles con los pericos que le han llevado a la selección absoluta. «Su techo lo va a marcar solo él», dijo una vez Guillermo Fernández Romo. Acertó de pleno.