
Ningún debutante gana el torneo desde principios del siglo XX
15 jun 2024 . Actualizado a las 09:45 h.El US Open actúa como un examen completo para los mejores jugadores del mundo. Así lo quiere la federación de golf de Estados Unidos (USGA) y así prepara los campos, como el número 2 de Pinehurst, en Carolina del Norte, donde el torneo se celebra este año (canal Golf, de Movistar Plus +, 18.00). Consumidas dos jornadas, raro es el aspirante al título que no ha pasado un mal rato. Todos menos, quizás, Ludvig Aberg, un chico sueco de 24 años, con apenas 12 meses de experiencia como profesional, pero que ha dedicado este primer curso a asombrar en prácticamente todos los escenarios que ha pisado. El verano pasado, en apenas unas semanas se ganó un puesto como invitado del capitán, Luke Donald, en la Ryder Cup, en la que sumó dos de los cuatro puntos que disputó. Ya en primavera, destrozó el mito de que resulta imposible manejarse en Augusta sin un cierto poso de experiencia, y fue subcampeón en solitario; a continuación siguió su escalada hasta su sexto lugar actual en el ránking. Esta semana tiene a tiro un récord de hace 111 años. Si gana el tercer grand slam del año, será el primero que lo consigue como debutante desde que lo logró Francis Ouimet en 1913, cuando el mundo era otro. Palabras mayores. De momento, el prodigio sueco entregó dos tarjetas extraordinarias, de 66 y 69 golpes, para totalizar 135 (-5) como líder en solitario.
Sobran los datos para ilustrar la espectacular puesta en escena de Aberg, que no abandonó ni un instante el semblante sonriente y relajado. Pero quizá una estadística lo resume. En ese escenario feroz donde solo 15 jugadores le ganaban este viernes al campo, tardó 26 salidas en fallar una calle. Lo hizo desde el tee del 8, cuando ya lideraba el torneo, después de comenzar la segunda jornada un golpe por detrás de Rory McIlroy y Patrick Cantlay. El primero jugó por la mañana, y lo pasó algo peor que el jueves, mientras que el segundo se enfrentó por la tarde a un continuo ejercicio de supervivencia, golpe tras golpe desde lugares complicados.
McIlroy entregó al final una tarjeta de +2 para totalizar -3, mientras que Cantlay firmó +1 para acumular -4.
Pero hay más protagonistas principales: Bryson DeChambeau, el gran pegador, el abanderado del LIV, por su consistencia para alcanzar el -4; el belga Thomas Detry, por su arrojo para llegar desde atrás sin apenas grandes experiencias en majors y finalizar con -4; y Mathieu Pavon para consolidar su candidatura a jugador sobresaliente, con dos jornadas de una fiabilidad extraordinaria y un putt afinadísimo para llegar a -3.
El número 1 mundial, Scottie Scheffler, volvió a pasarlo mal y entregó una tarjeta de +4 para +5 en total. Por poco podrá jugar el fin de semana en Pinehurst, con el objetivo de desquitarse.