Mile Mijuskovic, portero del OAR Coruña e internacional con Montenegro: «Ya se empieza a hablar de nosotros»
DEPORTES
El guardameta balcánico, que disputará el europeo con su país, advierte de que los coruñeses deben centrarse en la permancia pese a su gran primera vuelta
31 dic 2025 . Actualizado a las 11:12 h.La vida es aquello que transcurre entre cambio y cambio, entre etapa y etapa, entre paso y paso. A través de esta filosofía se podría definir la carrera de Mile Mijuskovic (Niksic, 1985). El actual guardameta del Attica 21 Hotels OAR Coruña dio sus primeros pasos en la antigua Yugoslavia y poco a poco demostró su valía para colocarse bajo los palos, convirtiéndose en profesional en su país. No cumpliera la treintena cuando decidió probar suerte en Galicia, antes de enrolarse en las filas de varios clubes españoles y dos europeos. Con 40 años, es uno de los artífices de la gran primera vuelta del cuadro coruñés en su regreso a la categoría de plata del balonmano nacional.
—¿Cómo fueron sus inicios?
—Empecé con diez años. Un grupo de amigos, que vivíamos en el mismo edificio, nos apuntamos para probar. Me gustó y seguí con ello. En cadetes ganamos un campeonato de la antigua Yugoslavia y fui convocado para la selección, mientras conseguía títulos por ser el mejor portero. Con 19 años ficho por el Lovcen, que en ese momento jugaba Europa, con el que gané la liga cuando el país se separó de Serbia. Con 27 me marché a España.
—Jugó en Galicia en otra ocasión.
—Fui al Cangas, donde teníamos un buen equipo. El primer año conseguimos la permanencia, pero en el segundo nos metimos en Europa. Todo fue muy bien. Después me marché al Maribor esloveno, pero a mí me gustaba España y decidí volver, jugando en el Benidorm, el Sinfín, el Burgos y el Torrelavega. Tras un paso por Azerbaiyán, llegué al OAR.
—¿Se esperaba el buen rendimiento del equipo?
—En la primera vuelta hemos conseguido bastantes cosas. Ahora ya se empieza a hablar del OAR. No puedo decir que me lo esperara, porque tampoco sabía cómo era la plantilla y la liga es muy complicada y larga. Siempre hay alguna lesión y molestias. Luchamos mucho y hemos sobrevivido en la parte de arriba, algo que intentaremos mantener.
—¿Le costó adaptarse al principio?
—No fue difícil. Yo hablo español y eso siempre ayuda. Además, intento dar el 100 % en los entrenamientos para mejorar día a día. Esas adaptaciones son más complicadas cuando eres joven, pero con mi experiencia es más sencillo.
—¿Qué tal en A Coruña? ¿Está cómodo en la ciudad?
—Sí, claro, me gusta mucho la gente. Soy deportista y también me fijo en la ambición del club, que quiere mejorar. Nuestros pensamientos coinciden, porque siempre quiere crecer. Ahí es donde coincidimos, porque buscamos hacerlo mejor que el año anterior.
—¿Cómo es su relación con Nando González?
—Me llevo muy bien con él, como con el resto de los compañeros.
—Pasan por un buen momento. ¿Cambiaron los objetivos del equipo con respecto al principio de la temporada?
—Creo que primero debemos conseguir la permanencia y después ver qué opciones tenemos. Yo viví como el Nava, contra el que jugamos en Copa este año, descendió a la Plata después de conseguir muchos puntos en la primera vuelta, pero solo cuatro en la segunda. Acabaron bajando por solo uno, por lo que en el deporte no se puede adivinar el futuro. Influyen muchos factores y es mejor ir escalando. Si miramos demasiado hacia arriba, quizá no sea lo adecuado. En el camino pueden surgir lesiones y si las sufres no se puede conseguir nada.
«Intento que los niños no cometan determinados errores»
Mile Mijuskovic descansa en su país natal aprovechando el parón navideño. El portero montenegrino afrontará a partir del próximo 15 de enero el Campeonato de Europa.
—¿Qué objetivo se marcan como selección?
—Nosotros siempre tenemos la filosofía de intentar ir a más. Nuestro objetivo es pasar de grupos, porque somos un país pequeño, de casi 400.000 habitantes. El hecho de estar en el europeo ya es importante, pero buscaremos superar nuestro mejor puesto, que es el undécimo. Ahora llegó gente joven y lucharemos cada partido. Es un torneo complicado y cada dos días pueden cambiar las cosas.
—¿Le gustaría enfrentarse a España?
—Primero tenemos que pasar de grupos. Después, ya veremos.
—¿Cuál fue el mejor compañero con el que compartió vestuario?
—Es complicado, porque coincidí con jugadores muy buenos. Si me tengo que quedar con uno, sería con Rade Mijatovic, que también jugó en la liga Asobal con el Alcobendas. Tenía muy buena relación con él, porque yo era más pequeño y aprendí mucho. Hoy en día los jóvenes deben aprender más de los mayores. Esa actitud es muy importante».
—¿Qué diferencias encuentra entre el balonmano que se juega en Montenegro y en España?
—En Montenegro se le da mucha importancia al físico, desde que los niños son pequeños. El balonmano español es más táctico, se observa más a los rivales. Sin embargo, desde que yo empecé todo ha cambiado mucho.
—¿Tuvo algún ídolo durante su carrera?
—Para mí, el mejor portero es Sterbik. Vi a muchos, pero destaca él. De la antigua Yugoslavia diría también a Deran Peric, que jugó en el Barcelona y tenía un estilo diferente. Me encantaba ver a los dos.
—¿Tiene alguna pasión al margen del balonmano?
—Le dedico mucho tiempo al deporte, pero me gusta entrenar. Llevo a equipos de cadetes y otros de niños más pequeños, me apasiona. Intento transmitir algo positivo, a través de las experiencias que viví, para que los niños no cometan determinados errores. Por ejemplo, si están en el banquillo no tienen que rayarse, porque siempre sale una oportunidad.