El Estradense sufrió la ambición de un Pontevedra que acreditó un altísimo nivel en el feudo rojillo El fin de semana trajo cal y arena para el Estradense. Enfrentándose a dos rivales de superior categoría. Con las pilas cargadas, los de Raviña batieron al Arousa en Valga por la mínima, en un partido en el que estuvieron a buen nivel durante buena parte del encuentro. En el debut en A Baiuca, el domingo, los estradenses recibieron a un intratable Pontevedra que endosó a los de A Estrada un 0-6 que hizo justicia a lo ocurrido sobre el campo, el esfuerzo pesó a los de A Estrada que no pudieron más que defenderse de la lluvia de goles que propiciaron los de Raúl González que están acreditando una pretemporada envidiable.
20 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Estradense, 0: Óscar (Oliveira), Uzal, Carballo (Manolo), Lamiño, Pena, Iago (Andrés), Rivas, Manuel Blanco, Torres, Orosa (Ovidio), Imanol (Collazo). Pontevedra, 6: Moncho (Martín), Sergio (Pablo), Óscar Río (Curti), Jorge (Aláez), Tonino (Luismi), Óscar Bouzón (Toni), Xaco (Alberto), Manu (Pedro Muñíz), Melo (Diego Castro), Curiel y Capi. Árbitro: Ribeiro Castro, adscrito al colegio de Pontevedra. Sin complicaciones. Goles: 0-1: Tonino, 0-2: Curiel; 0-3: Melo; 0-4: Diego Castro; 0-5:Alberto; 0-6: Curiel, cierra la cuenta. Incidencias: Buena entrada en A Baiuca en el partido de presentación del equipo ante el afición. Si dos encuentros en dos días son mucho para cualquier equipo, los son más si los rivales son de superior categoría. Eso fue lo que le ocurrió al Estradense, que para más desgracia cuenta con una plantilla demasiado limitada que llegó extenuada al encuentro del domingo ante un Pontevedra pletórico para estas alturas de la temporada. Los rojillos estuvieron a buen nivel el pasado sábado ante el Arousa, al que batieron por 0-1 en Valga, en un encuentro en el que los de A Estrada mantuvieron el tipo y en el que en muchos momentos acreditaron ser superiores a su rival arousano. Otro cantar fue el domingo en A Baiuca, ante el Pontevedra. Los de Raúl González fueron amos y señores del partido ante un Estradense, que además de menos banquillo que los granates, también pagaron caro el esfuerzo del día anterior en Valga. Con una presión axfisiante muy cerca de la medular, el Pontevedra apenas dejó moverse y circular el balón a un Estradense que tuvo que conformarse con intentar romper en contadas ocasiones la defensa granate. En ataque, el Pontevedra se mostró mortífero siempre que llegó a la meta rojilla, con tres goles en cada uno de los períodos.