Crespo estaba ayer elocuente. Así que, en medio del repaso a temas del Concello, incluyó el proyecto de construcción del nuevo consistorio, ahora que la urbanización de O Regueiriño marcha a toda máquina. Retomó el alcalde la antigua propuesta de un concurso de ideas para adjudicar el proyecto. Pero rápidamente no descartó la posibilidad de que fuese alguno «dos deuses da arquitectura» quien firmase un edificio que quiere convertir en un emblema para Lalín. Entre los nombres que dio, Santiago Calatrava o Norman Foster. Respecto a las obras de construcción propiamente dichas, volvió a indicar que con toda probabilidad se tendrán que realizar en varias fases. Incluso indicó que podrían construirse primero determinadas dependencias, como las oficinas, y continuar utilizándose el salón de plenos del actual consistorio. Se mostró más partidario de sacar a concurso de ideas la distribución de espacios dentro de lo que será el plan parcial de O Regueiriño, para ordenarlos y distribuirlos de acuerdo con el entorno. En este sentido, habló de la armonización arquitectónica que pretende, por ejemplo, en la zona de Lalín de Arriba entorno al colegio que sustituirá al Manuel Rivero. Un edificio que dijo «será precioso, en aluminio oscuro, moi alemán e condicionará a estética da área». Por cierto, que se pronunció en la línea de construir un Lalín más moderno, más germánico.