Arquitectura de futuro

DEZA

AL FILO | O |

04 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTOS DÍAS en los institutos se habla de futuro. Charlas y jornadas que tienen como objetivo facilitar a los jóvenes la difícil tarea de elegir estudios. Un primer paso para diseñar su futuro, aunque a veces uno cambie una o varias veces de dirección a medio camino. En algunos centros solían hacer un test a los estudiantes para valorar sus habilidades y, en función de éstas, sugerirles una carrera. En mi caso la prueba dio aptitudes muy claras para dos profesiones: la arquitectura y el sacerdocio. Nada que ver con lo que yo quería ser desde que tenía diez años y que era periodista. Lo de la arquitectura llegué a planteármelo, pero de cura creo que no me hubiesen admitido. Me quedaba la posibilidad de hacerme monja, pero en el único sitio donde me veía era en algún remoto rincón del planeta como una especie de corresponsal de guerra. Con esto de construir el futuro no siempre se acierta con lo que uno quiere ser a la primera, ni a la tercera. Mikel Erentxun, que actúa hoy en Lalín, estudió arquitectura y al final hizo de la música su profesión. Hay veces que uno no puede luchar contra su verdadera vocación. En COU tenía como compañero de clase a Serxio Pazos. La mayoría de su familia eran serios abogados. A él le iba el teatro y lo que más le gustaba era hacer reir. Y ahí lo tienen, de aquí para allá de actor, presentador, o lo que le echen. Al final una de las cosas que más cuentan en un trabajo es que nos dediquemos a lo que verdaderamente nos gusta hacer. Hoy, al acabar las jornadas informativas, los alumnos sabrán lo que el mercado les ofrece y tendrán más información para poder elegir con tranquilidad. Suerte.