Reportaje | El superabuleo de A Estrada, residente en Oca, cumplirá 107 años el lunes El anciano se encuentra un poco más flojo y decaído que hace un año, pero sigue leyendo el periódico e interesándose por la política
23 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando cumplió 100 años pasó a ser bastante popular en el municipio estradense, y cuando llegó a los 105 era casi una institución. Pero ahora alcanzará los 107, el próximo lunes, y eso ya es casi un acto sublime, casi historia viva. Basta con decir que nació cuando España aún tenía colonias. Quizá compartió un día de existencia, allá cuando era bebé, con alguien nacido antes de la revuelta de Madrid contra Napoleón. Y estaba en la edad de irse a la mili cuando se peleaban en la primera Guerra Mundial. Fidel Barcala Collazo es un héroe. Ya no sólo por alcanzar los 107 años, sino porque podemos verlo dosificando su vitalidad sin fin a pesar de que pasa unos días bastante pachucho. Ya le pasó antes varias veces, y los familiares que le cuidan, en Oca de Arriba, siempre pensaban que era el bajón definitivo. Pero nunca se sabe. La salud del superabuelo de A Estrada -en enero de este año aún vivían dos gallegos que le superaban en longevidad- se ha empeñado, hasta ahora, en mantenerlo despierto. El lunes no habrá fiesta especial de cumpleaños para Fidel, salvo que él mismo insista mucho. Está un poco más flojo y decaído que en su anterior onomástica, pero él se interesa cada día por las noticias de la televisión, los titulares de prensa y las cosas de la política. Ahora lamenta que se endeblez le impida acudir a las urnas en las siguientes elecciones. Pero Fidel sigue teniendo apetito y ganas de charlar, como siempre. En los últimos días aprovechó la visita de su único nieto, que no acaba de darle un bisnieto, para contarle alguna historia más, o batallita, de su estancia en Cuba, que recuerda perfectamente. Puede precisar cuál fue su primer sueldo. Fidel Barcala se marchó a Cuba con 19 años para librarse de la mili y reunirse con su padre. Trabajó de revisor en los tranvías. Regresó a Oca en los años treinta, y se hizo agricultor y ganadero. Se casó y tuvo dos hijas. Vive actualmente con la que se quedó soltera. El marcapasos que le colocaron hace años le ayudó a mantenerse activo e ilusionado, pero ahora tiene que superar una cierta debilidad que parece ir en aumento. El oido ya le fallaba hace tiempo, y no va a mejorar, pero él sigue con ganas de mantenar charlas sobre todo aquello que le gusta, y si es de política mejor.