RASTRO DE AIRE
03 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CONOZCO A muchos dispuestos a perdonar cien veces antes a un pobre que a un poderoso, a un minoritario que a uno con mayoría, a un pacifista que a un legislador, a la oposición que al gobierno,... Uno mismo durante períodos históricos de maduración personal también firmaba esto como principio universal e inquebrantable. Pero cuando se alcanza a ver que el hábito no hace al monje, que pisar moqueta hace olvidadizos, que silvar o aplaudir depende de cuándo y cómo y que tiene razón el gran Silvio cuando canta que el no tener no es garantía , que el ser pobre no es sinónimo de ser pobre, cuando se alcanza a ver que el mundo es más que lo que se ve, varía el enfoque y es la hora de juzgar a cada quién por lo que hace, no por el traje sino por la dignidad con que lleva el traje, que debe ser la misma en el pobre y el poderoso. Ya nada garantiza nada.