Diluvio como esperanza única

| PABLO VIZ |

DEZA

RASTRO DE AIRE

17 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

PUEDO IMAGINAR que la asamblea de Indega da de sí para incarle el diente con mirada opinativa, como la huelga de transportes que empezó ayer a nivel estatal pero que como la asamblea, e incluso más, ya se queda vieja en el tiempo y está el periódico lleno de sus impactos. Frente a las crisis y apocalipsis que atraviesa el sector agrario prefiero meterme en el diluvio que viene, que viene cargado de esperanza única para el sector. Prefiero ver la botella medio llena con las lluvias que caen porque con las otras tormentas económicas pocos se acuerdan que hace muy pocos días las plegarias apuntaban al cielo, no a la fábrica de pienso ni a la factoría láctea. No es que desde el cielo se fuese más sensible de lo que lo son los transportistas. No creo. Es más bien que eran meses y meses de paro acuífero, y para que haya algo de hierba en primavera debería empezar a llover. Ya tocaba y ya llueve.