AL FILO | O |
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.QUERIDOS Reyes Magos: esta año he sido buena y lo único que quiero es que me dejeis en el zapato una cartera tan repleta como la vuestra. Al precio que van los juguetes este año el día menos pensado vemos a los tres más famosos de Oriente (quitando a Bin Laden) pidiendo una subvención. Los de mi edad cuando éramos pequeños soñábamos con un scaletrix, un ibertren, una nancy o un Nenuco con todos sus complementos. Luego, llegado el día, unos flipaban con la generosidad de Melchor, Gaspar y Baltasar y otros se conformaban con los juegos reunidos Geiper, uno de magia Borrás, que sigue estando en el mercado, y una Nancy sin avituallamiento. Hoy nuestros hijos a estas alturas del año ya van por el décimo catálogo de juguetes que encuentran en el buzón de casa y han hecho tropecientas listas que incrementan a cada batería de media hora de anuncios. Los hay que se saben las canciones y el mensajito de cada juguete de memoria y lo sueltan cada cinco minutos, en plan disco rayado, hasta que nos damos por aludidos y aceptamos incluirlo en la lista de pedidos, que va camino de convertirse, por número de solicitudes, en el presupuesto de la Xunta. El caso es que los juguetes son los de siempre, pero más sofisticados. Eso y la marca hace que lo único que no se parezca es el precio. En el mercado hay réplicas del coche de Fernando Alonso a 500 euros, casitas gigantes de plástico tipo palacio Barbi Pegaso a la bagatela de 650 euros. Un columpio Tarta de Fresa, que no puede competir con la simpleza de una rueda y una cuerda en un árbol: 130 euritos. Los nostálgicos pueden optar por recuperar el mismo Oso Amoroso de su niñez a 10 euros, pedir una espada de plástico o ponerse románticos y echar una mano a los Magos construyendo los juguetes para sus hijos.