El estradense que le puso tapas a los tacones de Sofía Loren

La Voz

DEZA

La mejor anécdota profesional la tiene Toño Martínez. Su padre, Antonio, fue uno de los mejores zapateros de la comarca de Noia. De los de toda la vida. De aquellos que hacían sus propios patrones y cosían las botas a mano. A sus 88 años, aún sigue fabricando algún par en miniatura. De joven, su hijo no quiso saber nada del oficio y emigró en busca de fortuna a Suiza. Pero el destino quería que siguiese la tradición familiar y, después de probar suerte en el sector del metal y en el restaurante de la central de energía atómica de Lucerna, Toño terminó trabajando de zapatero en un taller de la cadena Mister Minit en un centro comercial de Ginebra. Allí le puso las tapas a los tacones de Sofía Loren y conoció en persona al rey Fahd de Arabia, «que sempre iba alí con seis ou sete escoltas a comprar colonia e zapatos». Jesús Gil también fue cliente suyo y le regaló bolis e insignias del Atlético.