La otra gripe, la de Ramón

La Voz

DEZA

EL CRISOL PEDRO BERMÚDEZ | O |

01 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EN EL AÑO 1911, Ramón Garrido, un vecino de Xestás más conocido como Ramón de Liripio se murió de gripe. La enfermedad acabó con las entrañables vivencias de uno de los personajes que más juego dieron las conversaciones de taberna de todos los tiempos. En vida, Ramón de Liripio dio para muchos cuentos. Su muerte, en cambio, a nadie le chocó tanto en aquella época. Eran otros tiempos. Esta semana, un gato murió también de gripe en Europa y fue noticia de portada en periódicos y telediarios del mundo entero. Cosas que pasan. La gripe aviar está empezando a convertirse en psicosis colectiva. Los políticos no se cansan de explicar en la tele que se puede comer tanto pollo como se quiera y tantos huevos como el colesterol nos deje. A los políticos nadie les cree, pero los científicos dicen lo mismo. Aseguran que si la carne está cocinada no hay el más mínimo riesgo. Ni aunque el animal en cuestión estuviese infectado de veras. Aún así, los consumidores siguen castigando al sector y las ventas de pollos y huevos decrecen. Será porque todavía no han salido los políticos comiendo el pavo en la tele. Lástima que Fraga haya dejado la política activa, que si se bañó en Palomares bien podría hacer patria zampándose un buen capón de su tierra. Gastronomía aparte, los vecinos están muy sensibles con el tema y dan la voz de alarma a cada paloma muerta que se encuentran. La colaboración se agradece, aunque, si la gripe aviar llega en serio, puede que no sirva para protegernos. Al menos con los medios que tenemos. Los equipos de recogida de animales que salen en la foto llegan vestidos de astronautas y cumplen al dedillo el protocolo de actuación contra la epidemia. Pero hay otros que llegan en vaqueros, cogen el pájaro sin guantes y se lo llevan en una bolsa corriente.