RASTRO DE AIRE | O |
07 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SUPONGAMOS QUE la cifra real de ganaderos de Deza y Tabeirós-Montes que se desplazaron a Pontecesures a reivindicar precios dignos y futuro para el sector lechero fueron 1.000 en números redondos. Es casi un milagro en la historia de las movilizaciones de cualquier índole. Supone casi el 50% del número de explotaciones existentes en la zona. Que más del cuarenta por cien del sector que se queja esté en la movilización es algo resaltable, que respalda la iniciativa y avala la necesidad de expresarse. O, lo que es lo mismo, viene a justificar que la protesta no es porque si, que la protesta es porque el sector está realmente con el agua al cuello. Claro que a los ganaderos les pasó como a la Mesa do Leite. No tuvieron interlocutores y, en la misma línea, deberán aguardar que el buen talante de quienes les recibieron en las factorías lácteas que visitaron,, con ruido y algo de humo y leche, trasladen a las sedes de sus multinacionales, no localizadas ni en Galicia ni en España, sus quejas. Es lo mismo que le pasa al conselleiro y a los sindicatos en la mesa, deben aguardar al traslado de novedades a las sedes centrales. En eso están empatados los negociadores y los manifestantes. Toca a ambos una mínima espera y luego elevar el listón, por si alguien no escuchó las palabras o las protestas, por si alguien no sintió la fortaleza del sector. Y toca más, toca a Medio Rural y Ministerio mirar de reojo, mientras negocian, si mejora algo porque estarán también en el ojo del huracán, sin más dilación si no mejora. Ni siquiera valdrá el Plan Lácteo sin cuota para Galicia como aliviadero de quejas que miran a Madrid. Porque algo que está demostrado hace tiempo es que al ganadero no le mueve la crisis hasta que le tocan al euro. El mal plan lo valora y lo crítica y lo suma a la crisis, pero lo que le mueve es el recibo de cobro mensual cuando baja el precio. No conviene olvidarlo.