Indega y el papel del presidente

| PABLO VIZ |

DEZA

RASTRO DE AIRE

04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA COSA parece que se fue de las manos. Pero ya son muchas veces. Indega lleva años de líder y pionera en muchas cosas. Pero también es el reflejo vivo del cooperativismo siempre en reformas, siempre en cuestión, siempre cuestionando cuentas, siempre dimitiendo a alguien, siempre en intrigas políticas, siempre recuperando agujeros (¿cuánto cuesta el despido de dos trabajadores con más de 18 y de 7 años? Alguien me lo situaba en más de cien mil euros). No lean Indega. Lean cooperativismo, aunque hoy sea Indega. Es hora de que alguien ponga orden, aunque sean los socios con control permanente. En el caso que ocupa es la hora del presidente y de los socios. La claridad es precisa. Despedir un trabajador es algo normal. Desprestigiarlo es inmoral y delictivo. Si hubiese causa, al juzgado. Sin causa, respeto. En esa línea debe bregar hoy el presidente. Estoy seguro de que lo hará.