RASTRO DE AIRE
11 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL MIEDO es libre, como mirarse el ombligo. Pero vivir siempre con miedo es tan malo como estar siempre mirándose el ombligo. Hay más mundo que el del miedo y el de uno mismo como perfección. Ni tanto ni tan poco. Ni uno puede ser todo perfección ni todo miseria. Por eso hacer frente a ambos problemas es uno de los gestos que acaban dando rango de persona libre a quien lo consigue y en buena medida, al menos, a quien lo intenta. Ser rehén de otro o de uno mismo es en el fondo igual, y estamos rodeados de rehenes con base política, económica, sexual, religiosa,... No se trata de ser suicidas, pero sin un mínimo de resistencia somos monigotes en el periódico, en la conferencia, en la iglesia, en la condición de hombre o mujer, en la vida. Callar por miedo, rezar por miedo, escuchar tonterías por miedo. Se me encoge el ombligo de ver tanto miedo. Puro desaliento.